Desempleados en la cola del paro, ante el INEM.
EFE
El gruista era un chaval joven, su mujer en paro y una hipoteca de un piso por valor de mil euros al mes
Hace unos días, cogí una piedra con el coche y destrocé una rueda, como tengo seguro, llamé y me mandaron una grúa.
El gruista era un chaval joven de aproximadamente veintitantos años, como le noté excesivamente triste, le pregunté qué le pasaba.
Inmediatamente me soltó que su mujer se había quedado parada y tenía una hipoteca de un piso por valor de mil euros al mes y tenía que trabajar dieciséis horas para poder pagar la susodicha y disponer de algún dinero para poder malvivir.
Este es uno de los millones de casos que se están dando en nuestro país. El gobierno ha dado todas las facilidades para que toda la población se entrampe hasta los dientes y después la ha dejado tirada. Muchísimas personas se han quedado sin trabajo y le es imposible poder afrontar esos excesivos pagos.
Como consecuencia tienen que estar trabajando los dos o si trabaja uno solo tiene que echar mas horas que Kunta Kinte en los tiempos del tío Tom, porque de lo contrario, se expone a perder su vivienda después de años y años pagándola.
Esto es lo que nos traído este engaño de Comunidad Europea que nos vienen vendiendo y que iba a ser la panacea a todos nuestros males. Pero resulta que no solo no ha sido la panacea de nada, sino que además los males se han acrecentado de una manera atroz.
Han empobrecido al pueblo de una manera bestial, primero con la implantación del euro y después metiendo a la gente en unas trampas para cazar elefantes, dejándolos abandonados a su suerte. A los señores políticos esto le da igual, a ellos no les va a faltar el dinero para pagar ninguna hipoteca, ni le van a quitar la casa.
Sus sueldos están muy por encima de la media del pueblo llano y su trabajo, que quieren ustedes que les diga, deja mucho que desear en la mayoría de los casos. Ya hay países que están frenando la crisis e incluso otros que están remontando, pero como siempre España, con las medidas de bajar los salarios, subir los impuestos y la rémora de parados y políticos que hay en este país, no saldremos de la crisis en muchísimos años.
Por eso, el amigo gruista estaba el hombre casi llorando por tener que trabajar como un negro en tiempos de esclavitud y cobrar una miseria, pero claro está, si no hace esto, pierde la casa.
Esta es la sociedad venidera, un país minado de políticos, multitud de personas sin trabajo y a los que trabajan se les bajan los salarios, las pensiones en el aire después de haber cotizado toda tu vida y los productos por las nubes.
Ese es el panorama que nos espera en el caramelo envenenado de esta Comunidad que nos han pintado tan bonita y que en la realidad, es más fea que picio. Que Dios se apiade de nosotros.