Opinión
Policía Nacional PD

Pues está pasando. En un lugar del mundo. En un país de Europa. En una Comunidad Autónoma española. En Cataluña. Sí señores: en Cataluña, en España, en pleno siglo XXI. El SÍNDROME DEL ESTE.

Por una cuestión lógica, no vamos a desvelar la localidad en la que prestamos servicio, pero realmente, de verdad, podría ser en cualquier punto de la geografía catalana. Eso es lo importante y el motivo de esta carta: estamos ante el SÍNDROME DEL ESTE. Recordarlo bien señores: SÍNDROME DEL ESTE.

Iniciamos nuestra carrera profesional hace algún tiempo. Desde el momento que cruzamos por primera vez las puertas de la Escuela Nacional de Policía de Ávila, se nos quedó grabado para siempre en nuestro corazón esas cuatro palabras fundamentales de esta profesión: Servicio, Dignidad, Entrega y Lealtad. Y el SÍNDROME DEL ESTE no podrá con ellas.

Sin embargo, no podemos, no queremos ni debemos dejar pasar la oportunidad de poner en conocimiento de todo aquel que quiera saber sobre esta problemática, porque es una realidad similar al ya famosísimo y tan triste "síndrome del norte" del País Vasco, que por desgracia han sufrido compañeros policías, guardias civiles, autoridades y ciudadanos de a pie.

No obstante, queremos salvar las distancias con el sufrimiento de esos desgraciados años, por cuanto entendemos que la actualidad de hoy en día ha cambiado. Pero el SÍNDROME DEL ESTE existe y eso es lo que queremos expresar de alguna manera.

Nos sentimos señalados a todas horas y en todo tipo de circunstancias, como por ejemplo cuando entras y sales de comisaría; en el día a día cuando vas a buscar a tus hijos al cole; cuando das un simple paseo; cuando vas a hacer la compra; cuando acudes al gimnasio a entrenar; etc. SÍNDROME DEL ESTE.

Somos considerados como los nuevos "GOSSOS" (perros), asesinos, fascistas, fuerzas opresoras y de ocupación, los apestados, los marcados, los odiados, los que estamos soportando esos silencios incómodos, esos murmullos desagradables...SÍNDROME DEL ESTE.

Queremos destacar también que esto es extensivo a nuestras familias y amistades del círculo más cercano, por cuanto los niños son escrachados en el instituto, nuestras parejas son aisladas en su entorno laboral, los amigos con temores infundados, y así podríamos continuar con una larga lista de situaciones.

Todo esto viene pasando hace algunos años, pero en estas últimas semanas se ha recrudecido. Hemos visto compañeros llorando, ambiente desconcertante en comisaría, mucha tensión, derivada por el agravio y la fractura social que se ha creado.

Cuando elegimos esta maravillosa profesión, sabíamos de la existencia y de la problemática que lamentablemente concurre, pero cuando pasa de lo profesional a lo personal nunca llegamos a pensar que el conocido "síndrome del norte" se manifestaría en Cataluña como SÍNDROME DEL ESTE. Triste comparación, lejos de aquel infierno vivido, pero abrumadora realidad que actualmente se da en esta comunidad.

Queremos aprovechar este momento para reivindicar señores políticos: valórennos como nos merecemos; apóyennos, pero no con palabras, sino con hechos; motiven a los profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Cataluña para que no marchen espantados de aquí; eviten situaciones de estrés y que se agrave más lo que ya es una realidad y por desgracia vino para quedarse: el SÍNDROME DEL ESTE.

Recordarlo bien señores: SÍNDROME DEL ESTE.

DOS FUNCIONARIOS QUE PRESTAN SERVICIO CON ORGULLO EN UNA COMISARÍA LOCAL DE LA JEFATURA SUPERIOR DE POLICÍA DE CATALUÑA.