Opinión
Álvaro de Marichalar i Sáenz de Tejada.
La inacción de la gente de bien garantiza el triunfo del mal.

Nosotros, los catalanes que nos sentimos libres e iguales, queremos manifestar nuestra decisión multilateral de independizarnos de quien no cumple la Constitución española, votada y refrendada mayoritariamente por el pueblo catalán junto al resto del pueblo español.

Nosotros los catalanes rechazamos la deslealtad; la traición; la división y la imposición.
Rechazamos la sedición.

Nosotros los catalanes libres e iguales declaramos nuestra independencia de los independentistas para poder continuar siendo libres e iguales y proseguir colaborando en la construcción de nuestra nación española y la unión de Europa.

Nosotros los catalanes amamos nuestro idioma español vasco; nuestro idioma español catalán; nuestro idioma español gallego y nuestro idioma español castellano.
Todas ellas lenguas españolas por igual.

Nuestro ser; nuestra cultura; nuestra familia española unida desde la diversidad enriquecedora, se ve hoy bajo la amenaza de un selecto grupo oportunista que busca en la destrucción total su propio enviciado beneficio.

Nosotros, los catalanes libres e iguales junto al resto de nuestros compatriotas españoles libres e iguales, declaramos nuestra independencia del racismo; de la mentira; del nacionalismo excluyente; de la anarquía; de la corrupción y de los líderes políticos que no "mandan para servir" sino que se sirven del mando para su +3% sin importarles poner en riesgo nuestro más preciado tesoro nacional: nuestra PAZ CIVIL.

Cataluña nunca fue una nación; no es una nación, y jamás será una nación. Porque fue; es y será mucho más que una nación.

Cataluña es mucho más importante que la pretendida y reducida nación nacionalista inventada, que quieren imponernos a la fuerza hoy quienes pretenden relegar a Cataluña a un segundo plano situado en el tercer mundo de la pobreza y la incultura, pero bien controlada por los sediciosos y su borrachera de poder; enriquecimiento y anarquía.

Por mucho qué Puigdemont y Forcadell nos lo impongan por la fuerza y golpe a golpe, la ley de todos; nuestra Constitución, va a triunfar siempre.

Nadie nos puede sustraer a los catalanes nuestra nación española.
Desde hace 500 años, España nos pertenece a los catalanes igual que les pertenece a nuestros compatriotas del resto de España.

Nadie nos puede robar a los catalanes nuestra legítima propiedad sobre Sevilla; Canarias; Santiago de Compostela; Castilla; Formentera o Bilbao.
Igual que nadie puede robar a los extremeños; asturianos o navarros su legítima propiedad sobre la Sagrada Familia; Lérida; Barcelona o Gaudí.

Los catalanes conocemos bien la independencia porque nos hemos independizado varias veces junto al resto de españoles durante los últimos 22 siglos.

La primera vez hace hoy 2150 años, (en el año 133 Antes de Cristo) cuando nos independizamos heroicamente de Roma cambiando la Vida por la Libertad en el Sitio de Numancia.
Siempre antes el suicidio a la esclavitud.

Más tarde en la Reconquista, nos Independizarnos del invasor tras siete siglos de intentos; valor y compromiso hacia nuestra Civilización Judeo-Cristiana, con el resultado final de ser capaces de crear el primer Estado del continente europeo, luego agrandado en Imperio que junto a Portugal promovió nuestros valores occidentales en toda América y en buena parte del resto del mundo.

En la decisiva batalla de Lepanto los catalanes con el resto de españoles nos independizamos una vez más logrando también independizar al resto de Europa del yugo otomano.
El manco de Lepanto Cervantes relata bien nuestro permanente compromiso con la independencia.

La penúltima independencia se ejerció ante el entonces más poderoso ejército del mundo, donde los catalanes combatimos heroicamente en Gerona defendiendo España. Siete meses de heroica resistencia a los 80.000 proyectiles de la artillería francesa ayudaron a conseguir independizar nuestra Nación común de la ocupación napoleonica.

Cataluña es parte de la gran nación española que venimos construyendo y forjando los catalanes durante siglos. Antes, fue la noble labor de todos nuestros antepasados. Ahora nosotros respetando y fijándonos siempre en su proyecto; su legado; su esfuerzo; su valentía y su compromiso. Somos testigos y herederos de la virtud que demostraron nuestros mayores para lograr ser lo que somos: España.
Nadie tiene derecho a defraudarles traicionando su legado.

Los catalanes queremos seguir haciendo la Nación española día a día junto a melillenses; gallegos; castellanos; andaluces; baleares; vascos o canarios.

Por todo ello, los catalanes que protegemos nuestra PAZ CIVIL; la convivencia y la Ley, tenemos la determinación y sentimos el deber de independizarnos de esa especie de "Independencia" impuesta hoy en nuestro Parlamento autonómico contra nuestro designio, por una minoría que no respeta ni representa nuestra voluntad y que no respeta ni representa la Ley.


Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada
Deportista y navegante catalán
Barcelona
Reino de España