Opinión
Idioma, lengua, catalán. PD

Que el bilingüismo ya esté presente en la mayor parte de las aulas escolares de nuestro país, no es ninguna novedad. Cada vez son más los centros educativos los que se suman a la determinación de instaurar el inglés como lengua primordial para impartir clase; con el objetivo de que los alumnos adquieran conocimientos y se desenvuelvan en un correcto ambiente comunicativo de este idioma.

Esto por supuesto constituye una gran ventaja; ya que, a diferencia de otros centros escolares en la que esta ley aún no está vigente, sus alumnos y alumnas pueden gozar de un excelente aprendizaje del idioma, lo que les permitirá tener más facilidades para manejarse y comunicarse en un país extranjero, así como tener más puertas abiertas de cara al ámbito educativo y laboral; un requisito que es fundamental hoy en día. A parte del aprendizaje del idioma, a esto se suma también la enseñanza de la tradición y de la cultura literaria britana; estando esta última muy ligada a la historia del país y al lenguaje.

Sin embargo, a mi parecer; esta preceptiva, al igual que algunas leyes educativas de este país, ha fallado o no ha tenido en cuenta un aspecto importante. Sin pretender generalizar, y basándome en mi propia experiencia y en la de otras personas; el principal fallo de esta normativa es que se pretende inculcar concienzudamente unos determinados conocimientos a los alumnos en una lengua extranjera, sin saber si quiera si estos serán capaces de interpretarlos al castellano. Obviamente, esto puede acarrear graves consecuencias a la hora de valerse en ambas lenguas y de relacionarse con el entorno nacional, provocando el rechazo de las personas de su entorno.

Es por ello que ante este hecho, la pregunta que me planteo es: ¿qué sentido tiene el poseer grandes conocimientos de una lengua extranjera si apenas se tienen de la propia lengua materna? El aprender un nuevo idioma no implica el desatender el nuestro.