Opinión
Irene Montero, fiel seguidora de la tropa de los rebuznos. PD

Desestimada miembra:

Con su expresión de la palabra "portavoza" no ayuda al feminismo del que tanto se están prodigando últimamente, porque no se da cuenta que se ha montado en una bicicleta estática sabiendo que no tiene recorrido.

Puede ser que mi carta carezca de enfoque literario y gramatical, pero yo lo escribo para gente que entiende el castellano aunque las comas y los puntos no estén bien colocados.

Dado que no la conozco ni como política perteneciente a un partido muy opaco- salido de un profesor que imparte clases en una Facultad- y menos como persona, después de haber leído la frase del momento de "portavoza" he sentido la curiosidad de aplicar su feminismo a las cosas.

Sentado en una banca/ me comí una bocadilla/ mientras miraba a las pájaras/y observando a las pollinas/ no me gusta comer.../ y menos chupar las huesas /quizás sean de su antoja/ el sabor de las mollejas/ no maltrate la diccionaria/ y ponga más atención/ que el saber siempre es mejor/sin utilizar la fuerza. Antes de decir las cosas debiera pensarlas un poco, pero veo que las clases que la da el profesor de la Universidad no las lee bien su cerebro.

Como miembra y portavoza, no la preocupa que el Parlamento catalán esté paralizado por problemas internos, sin querer darse cuenta que siguen cobrando el sueldo los señores diputados y no dan un palo al agua hasta que haya un presidente-que puede durar hasta que quieran-porque hablar de esto no interesa, pero si la reforma electoral que es la única manera de sacar más diputados, porque su programa carece de ideas para dirigir un país, si tenemos en cuenta que con dinero cualquiera es capaz de manejarlo pero en sus manos ni con dinero saldría adelante.

Salga un poco de la jaula en la que se encuentra y viaje por el resto de las autonomías para ver lo que piensan de la defensa que están haciendo del feudo catalán en el que se encuentran instalados y procure asistir con más frecuencia las clases que imparte su jefe y abra la boca solo para comer porque cada vez que la abre para hablar no dice nada más que aberraciones.

No sé si llegará esta carta porque no lleva dirección y no pienso gastarme ni un céntimo en sello porque seguro que no la pagaría la destinataria.

Andrés Martín