Garmendia, De la Vega y Díaz Ferrán.
EP
En un rasgo no se sabe si de sinceridad o desparpajo, mantiene que visto lo que estaba cayendo, él no hubiera comprado billetes aéreos de su compañía
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Los viejos demonios del franquismo siguen manteniéndose entre nosotros. Cuando al invicto Caudillo le caían chuzos de punta (es un decir, ya que aterrizaban sobre nosotros) desde la plaza de Oriente clamaba contra la "conspiración judeo-masónica-bolchevique".
España sería objeto de una secular campaña de acoso y derribo por envidiosos eternos de nuestra inigualable misión histórica, la pérfida Albión, los herejes holandeses, el torvo berberisco...
Pues bien, el ínclito presidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán se defiende afirmando que el derrumbe de su compañía Air Comet se debe a un contubernio en el que los actores serían un Juez británico con excesiva prisa, una Banca remisa a conceder créditos, la coyuntura y la conjunción astral de Júpiter con Saturno.
Y la OTAN. Y el Pacto de Varsovia, si existiera. Él no tiene ninguna culpa.
"Inaccesible al desaliento e impasible el además", mantiene no existir razón alguna para dimitir como presidente de la CEOE ya que "cuenta con la confianza de quien le ha elegido".
Y, en un rasgo no se sabe si de sinceridad o desparpajo, mantiene que visto lo que estaba cayendo, él no hubiera comprado billetes aéreos de su compañía.
La culpa la tienen los irresponsables que contrataron con él viajes navideños a sus hogares en Bolivia, Perú, Argentina.... Por cándidos. Le faltaba decir que por gilipollas.
Y quien esto escribe, que sabe poco de parámetros megaeconómicos pero que mantiene algún resto de sentido común, se pregunta como el sr. Díaz Ferrán tiene y mantiene el cuajo de, sabiendo que su compañía tenía menos viabilidad que el Titanic tras la colisión con el iceberg, seguir vendiendo billetes ante la evidencia del desastre.
En Estados Unidos (y esperamos que también en España) estas responsabilidades se depuran ante los tribunales. Y visto lo visto, entendemos que la CEOE merece la misma fiabilildad y credibilidad que su presidente.
Más bien escasa tirando a cero.
NOTA.- esta columna fue publicada originalmente en el diario La Gaceta.