Rubalcaba con Bono.
EP
Uno de los que espera ser llamado y aclamado como sacrificado salvador es José Bono
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El PSOE es un partido en el que se esconde al que es presidente del Gobierno y el que quiere ser presidente del Gobierno se refugia tras otro que ya no es presidente del Gobierno. Así se gobiernan estos chicos, y presumen de lanzar mensajes claros.
En esas circunstancias, no es extraño que haya varios aspirantes en la sombra, esperando la derrota de Rubalcaba, para erigirse como salvadores de un pedazo de partido hoy partido en pedazos.
Aún no se han contado los votos, pero ya se están disputando los despojos, como los buitres pelean por la carroña.
El triunfo de la gaviota supondrá el ascenso del cuervo. Cualquiera de los candidatos a secretario general son de un sectario general.
Uno de los que espera ser llamado y aclamado como sacrificado salvador es José Bono, según dicen quienes de esto saben.
El potentado manchego apenas sí ha dado unos pocos mítines, para los que se ha ataviado con zamarra, convencido de que el hábito hace al monje, y a él lo mismo le proporciona respetabilidad la corbata que la chupa lo unge con cariz obrero.
A Bono no le falta ocupación. El terrateniente de pelo falso y fortuna auténtica ha de dedicar el tiempo libre a escribir sus memorias. Se trata de una tarea difícil.
Con lo que le costó recordar la totalidad de su patrimonio inmobiliario, imaginen el esfuerzo necesario para rememorar los recuerdos de su juventud.
Pero a pesar de eso, está dando los pasos necesarios para ser reclamado, dejarse querer, hacerse de rogar y finalmente acceder a variar el destino al que tanto desatino ha llevado al socialismo, el socia abismo.
A Bono le seduce la idea de llegar a lo más alto de Ferraz.
Para lograrlo, estaría dispuesto incluso a adquirir un ático en el inmueble, pues ya se ha visto que eso no le cuesta ningún esfuerzo, ni dinero, a veces.
De un socialista desesperado se puede esperar cualquier cosa. Peligro. Quedan seis días para la previsible debacle si no hay sorpresas en medio de la vía. Rubalcaba no puede dimitir porque paradójicamente no es nada en un partido en el que lo es todo.
Si las encuestas aciertan, en el postrero Congreso Federal del PSOE se suplirán los habituales artículos de merchandising por otros más prácticos: chalecos antibalas, cascos, cachiporras y todo tipo de armas arrojadizas o elementos de autodefensa. Se matarán para garantizar su supervivencia.
Es algo propio de los partidos democráticos que respetan la libertad, las reglas del juego de la convivencia y el debate de ideas.
Palabrita del Niño Jesús que es así.