Opinión
Santiago López Castillo. PD

Dice El Coleta (hasta que no se vista como Dios ante el Rey le trataré como un alias) que quiere tomar RTVE, a lo que aspiran todos los dictadores. No se esfuerce. Está tomada. No ahora, sino desde hace años. Una izquierda cerril e iconoclasta que quiere derribar el Estado, antes nación, concepto discutido y discutible que diría el indigente cultural Rodríguez Zapatero, maneja las programaciones a su antojo.

Mas a lo que voy: TVE y RNE es la voz de la izquierda. Se mire por dónde se mire, se oiga por dónde se oiga. Sólo escucho -lo vengo expresando en esta columna- RNE Clásica. Pero, desgraciadamente, ya no se escucha la buena música sino la propaganda populista y radical. A un servidor se le ha acusado de dirigir programas ("Parlamento" y "En Verde") con cabeceras con temas de los clásicos. Una acusación que me honra: Beethoven y Malher, por ejemplo. La tarachunda es para la 4, la 5 y la 6, mambo.

El canal radiofónico de la pública debería servir para aplacar los sentidos, para relajar y gozar de la música culta. Para lo que fue creado. Pero no. Hay casi más diálogo que conciertos. Y la palabrería tiene su objeto y fundamento en "El País", el único periódico que entraba en las redacciones de Informativos durante los mandatos socialistas y fui testigo de ello en mi dilatada trayectoria en el Ente. Asimismo, acuden a la emisora para ser entrevistados comunicadores de Prisa, deprisa, como Rosa Montero para hacer propaganda de su último libro y, de paso, un mucho de proselitismo. Y no contentos con la publicidad que se le hace a la colega que siempre se tuerce para la izquierda, repiten al día siguiente la enjabonada conversación.

Igualmente, unos desconocidos, don nadies, lanzan proclamas como ésta: viene la dictadura, la censura, cierren las puertas, pongan a buen recaudo los libros rojos, etc., etc... En onda media, en el zaping mañanero del desayuno RNE y TVE, los que cantan la gallina siempre son sociatas o medio pensionistas de izquierda. TVE, mi casa, como Eté, no la veo salvo para un partido de fútbol. Siempre, que quede constancia, los vagos sindicatos hicieron de arietes para comunistas y socialistas. Eran -y son- los mandamases. De modo que, compañero Coleta, no se esfuerce. El Ente está tomado. Dispútenselo ustedes a los socialistas. La supuesta casa del pueblo.

Echo de menos, en fin, en esta mi Radio Clásica, la voz de Rafael Taibo, la Voz, mentor de uno de mis primeros libros, hombre de izquierdas y muy consecuente, y perdón por la autocita. Y nos queda -hasta que se extinga- José Luís Pérez de Arteaga con quien nos despertamos año tras año desde la Ópera de Viena.

- Por último, ¿qué me dice usted de la propaganda lusa en pro del fado que atufa a los oídos.
- Que respondan los amantes de la zarzuela.

Raimundo Lulio nos advierte que el necio cree dar gusto al gatillo y al final causa tedio.