Opinión
Santiago López Castillo. PD

No sé lo que hubiera pasado si usted le dice a un juez "si te pillo, te mato..." Bueno, sí, en España nada. En USA, si profieres tal amenaza, te tragas una porra menos digestible que las de la chocolatería San Ginés. El chulo, matón, sanguinario, es el etarra Iñaki Bilbao, puede ponérsele los adjetivos que usted crea conveniente, que pena -sin pena-por insultos a otros magistrados y por pertenencia, pobrecito, a banda armada. El pollo, asesino por convicción, pertenece al "Complejo Donosti", que eran y deben ser unos angelitos.

Bilbao, provincia vascongada, que mal lleva el nombre de este descerebrado sanguinario, se encabrona con el magistrado y luego se va a su celda a fumarse un puro. Y no tiene que comparecer; hoy todo es video conferencia, la 4ª, la 5ª y la 6ª, mambo, vamos ya. El pollo declaró mediante la pantalla sacando el pescuezo de cafre y, el muy valiente, amenazó al juez Andréu que estaba en Madrid en la Audiencia Nacional. Ya estamos hartos de ver estos espectáculos de los violentos. A lo más que se llega es a una reprimenda verbal. Que se calle, coño. Pero siguen las mofas, las burlas y los cortes de manga de los asesinos. Estas actitudes sólo se registran en los juzgados españoles.

El angelito, por no llamarle hijo de puta por respeto a su progenitora, aunque hay que agarrarse a la máxima de lo que se come se cría, también las tuvo con Baltasar Garzón, alias el prevaricador, según sentencia, al que le increpó y que en lenguaje común era ponerle a parir, para añadir lo siguiente: "¡La guerra se gana a tiros!" Causa bochorno el garantismo de nuestra legislación que de tan humanitaria protege más al delincuente que a la víctima. Un asesino no se arrepiente de nada. Y si lo hace, lo hace de forma ficticia para la reducción de penas.

En los años del plomo, que se llama, vi morir a varios amigos y conocidos, entre ellos, José Mª Portell, al que fiché en mi dualidad de alto cargo de ABC-ByN además de ser el jefe de información parlamentaria de TVE. Portell era el director de la Hoja del Lunes de Bilbao. Se ofreció mediar entre el gobierno de UCD y la ETA. El resultado fue un tiro en la nuca cuando se dirigía al periódico. Así pagan los asesinos las buenas intenciones. También viví muy de cerca el secuestro de Javier Rupérez y el atentado a Gabriel Cisneros perpetrado por el terrorista Otegi a las puertas de su casa en Madrid. Y uno hubo de tomar precauciones ante crecientes amenazas de estos inciviles que no se regeneran con nada ni por nadie, y si no que se lo digan al servicio de seguridad de Torrespaña. Son muy valientes por la espalda.