Opinión
Apuleyo Soto. PD

¡Oh libro interminable
de la historia del mundo,
por tu sabiduría
yo te saludo!
Tú eres la memoria,
hoy en desuso,
de la que me alimento
tan a menudo
recorriendo las páginas
del papel crudo.
Pulsen otros la tablet
y el móvil cojonudos.
Tú estás a mi servicio
siempre que te pregunto
y con afán discreto
en ti respuestas busco
sobre mis aficiones
y cualquier otro asunto.
Por eso sigo en ti
como escolar oscuro
que encuentra lo que indaga
en un par de minutos:
nudo de comunicaciones
para el docto y el vulgo
que subrayo y anoto
e imprimo y difundo
con el placer gustoso
del "monito desnudo".
Al libro de papel
lo mimo, lo resumo,
lo extiendo por la mesa,
con las manos le acuno,
me lo meto en el bolso
para cualquier apuro;
compañero de viaje,
me habla aunque es mudo,
y si tropiezo,
me levanta seguro
porque queda al alcance
del ojo y me da impulso
para seguir viviendo
y derribar los muros
de la ignorancia ciega.
Lluvia de hojas de papel. Punto.