Opinión
Pedro Sánchez y España.

Ante el sesgo de desbandada que están tomando significados miembros del Gobierno de la Generalidad, desmarcándose de las consignas de firmeza y lealtad marcados por los mandos del golpismos secesionista, porque sus postulados atentan contra intereses particulares muy sagrados, cabe recordar que el independentismo y su referéndum sólo es una añagaza de la democracia cazurra de la burguesía catalana, apoyada por el "derecho a decidir" surgido en el redil populista de la izquierda radical, la CUP y Podemos, con guiños de ER.

Cazurra, como adjetivación aplicada a una democracia sostenida en "el 3 por ciento y Mas", apoyada en un Pujolismo venido a menos por la corrupción, significa "vivir del cazo de la política". Y cuando el cazo se desvirtúa porque la democracia constitucional se hace fuerte y actúa con los poderes del Estado de Derecho, se produce la desbandada de los advenedizos, llegados a aprovecharse de la "cosa pública".

En este momento de incertidumbre, que remata la ideología ilusoria del independentismo, sería útil a un Estado de solera europeísta, como es España, que está alcanzando niveles de excelencia internacionalmente reconocidos, emprender una campaña españolista, con significación política de CONTRA-REFERENDUM, sustanciada en una consulta prospectiva, no vinculante, dirigida a la población de Cataluña, que ya se manifestó mayoritariamente constitucionalista en 1978, con la pregunta: ¿Quieres conservar la nacionalidad española con sus ventajas y derechos?

Esta pregunta, de resolución no vinculante pero si orientadora, obliga al Estado español a emprender una campaña informativa, con participación de los partidos políticos autonómicos de Cataluña (trasladándose a otras autonomías, si llega el caso), en la que se definan las características nacionales positivas, con señalamiento de los privilegios de la condición europea de los españoles natos o de nacionalidad adquirida, de los que hoy gozan los ciudadanos acogidos a la Carta Magna de la Constitución Española e integrados en los Acuerdos de los Tratados de Europa.

El énfasis informativo puesto en la pertenencia a Europa de los españoles, señala ventajas conseguidas muy significadas de los "derechos europeos": de ciudadanía europea y su protección legal, de economía libre, de libertad de empresa, de libre circulación de personas, bienes y servicios, de libre ejercicio de normas y costumbres individuales y sociales y su protección frente a terceros países no integrados en Europa, o que pierden la condición europea (ej: el Brexit británico, que lo desmarca de la zona europea de libre comercio y sus instituciones).

La campaña españolista debe señalar también la protección jurídica que rige el libre comercio de la industria española y sus servicios mediante agencias competitivas, generadoras de bienes de calidad, con valores de mercado amparados en el Euro. Destacando las ayudas europeas destinadas a la promoción del desarrollo regional, material y cultural (Turismo, Deportes, Festivales...) de los pueblos y regiones de la Comunidad Europea. Actividades que quedarían interrumpidas o mermadas en caso de secesionismo separatista.

La campaña política de Estado en este terreno informativo nunca pondrá el acento en señuelos de privilegio, con promesas de un mejor trato, preferente frente a otras autonomías. Sí debe indicar las ventajas de la solidaridad entre los españoles y los pueblos de España, manifestando las colaboraciones, las compensaciones y los auxilios en situaciones de necesidad, de crisis de catástrofes naturales, de agresiones de terceros, etc.... Las ventajas de la unidad estatal largamente mantenidas en la historia común de los pueblos de España, están en la base del compromiso y los acuerdos con la Unión Europea, cuyas normas entre Estados son taxativas en el señalamiento de la doctrina de fe unitaria: la independencia declarada por un país integrante de un Estado miembro, conlleva la inmediata e irremisible desvinculación de las condiciones, ventajas y derechos adquiridos en la Europa Unida.

Ningún discurso político que se desmarque de la Constitución o de la Carta de Tratados de Europa, predicando privilegios que supongan exclusiones o mermas de derechos entre pueblos o ciudadanos, debe tener cabida en acuerdos de reforma constitucional. Máxime, cuando el predicador político use en las siglas de su partido el título de "Español".