Opinión
Julia Navarro.

Me ha parecido muy interesante la afirmación de Iñigo Errejón en una entrevista en El País donde reivindica un patriotismo sin complejos. Y no solo eso sino que además pone en valor mucho de lo bueno de nuestro país como es la sanidad o la educación pública.

Errejón parece esquivar los mantras que no cejan de repetirse desde su partido cuestionando la Transición. El no pronuncia la palabra Transición ni tampoco la reivindica abiertamente pero al menos reconoce que en nuestro país hay cosas que merecen la pena aunque la crisis haya provocado un retroceso precisamente en el sector público.

La verdad es que a veces parece que la idea de la izquierda de Iñigo Errejón no es exactamente la misma que defiende Pablo Iglesias lo que no quita que no puedan representar dos caras distintas de la misma moneda.

En cualquier caso, Errejón parece tener un a idea más templada sobre el papel de la izquierda y lo que dice recuerda en alguna medida a melodías de antaño del PSOE.

Supongo que la principal diferencia entre Iglesias y Errejón no es otra que la del primero pasa por "asaltar los cielos", mientras que el segundo parece tener los pies más firmemente asentados en la realidad.

Pero volviendo al principio, a la reivindicaciones de Errejón de un patriotismo sin complejos, la verdad es que la izquierda durante estas últimas décadas ha huido de ese concepto como de la peste frente a los partidos nacionalistas que han inventado un relato sobre su propia historia para luego envolverse en la bandera del patriotismo.

A la izquierda le ha faltado y le sigue faltando ser capaz de defender sin complejos una idea de España por miedo a que les tachen de fachas.

Desafortunadamente la izquierda sigue sin saber encontrar un discurso con el que sentirse a gusto y desde el que defender la unidad de España frente a quienes, desde su propio patriotismo como es el caso de los independentistas catalanes, intentan poner en marcha un proceso hacia la independencia sin contar con la opinión del resto de los españoles.

Sí, a la izquierda, o mejor dicho al que ha sido en las últimas décadas el partido hegemónico de la izquierda, o sea el PSOE, le falta ese discurso y le sobran complejos. Por eso resulta tan interesante la reflexión de Errejón.