Opinión
Pedro Sánchez y los góticos de Podemos. PD

No le soportan. Es la vanidad personalizada, al cubo, y es capaz de vender a sus progenitores -si le quedan- con tal de llegar a la Moncloa. Dicen que tiene pesadillas y recorre mañana, tarde y noche la estancia de los pasos perdidos del Congreso que es como perderse en el gran teatro del mundo de la política. Ahí te quedas, le ha dicho Trevín siguiendo el camino de Eduardo Madina que no puede ver al dependiente de El Corte Inglés ni por el forro. Trevín es un asturiano fino, noble, muy noblote. Es uña y carne de Javier Fernández, paisano, que llevó adelante la gestora que relevó al ególatra en la noche de autos. Tate. Nada más verle (al ex alcalde de Llanes), a Sánchez se le comían los demonios. Porque Sánchez es el rencor, la venganza, el resentimiento. El elemento que dice que está con Rajoy y después de llamarle miserable le escupe a la cara. El que coincide con el presidente del Gobierno en lo del referéndum y luego le mete una estocada por el culo que ni que fuera el raro Iceta.

Es el del Estado plurinacional. El alumno aventajado de Zapatero, el de nación de naciones y por eso, el inepto, aconseja al dictador Maduro y una mierda. El que no clama, está en silencio, es Virgilio Zapatero, nada qué ver con ZP, catedrático de historia y ministro de Relaciones con las Cortes hasta llegar a rector de la Universidad de Alcalá de Henares (aún me quedan sus tarjetones de respuesta a mis felicitaciones académicas). No. El vanidoso no soporta que nadie le supere ni sacando la chorra para ver quién llega más lejos. Pero como la grey política sólo vive del cuento de la cosa pública, el presidente extremeño, Fernández Vara, le ha dado un puestecillo en el orfeón regional al hermano del líder de los socialistas, o sea, a Pedrito el verbenas para que no le aparte de la Ejecutiva después de ponerle a parir durante las primarias.

Y luego se llenan la boca con la regeneración y otras mandangas.

El fantoche soñador con la Moncloa dejará el partido como un solar. Los cuchillos -me cuentan- relucen al anochecer. Pero todo le importa un pito. En su osadía, desdeña a todos los prebostes porque su egocentrismo se reduce a sí mismo. Siento, porque le conocí mucho, y fuimos buenos amigos, la marginación de una de las mentes más preclaras del PSOE, el repetido Virgilio Zapatero. Sánchez ha colocado a Margarita Robles al frente del grupo parlamentario con su cara adusta, avinagrada, que cualquiera se dejaría juzgar por un ser tan sectario y con tanta mala leche como la magistrada de marras. Por cierto, que el no menos sectario juez Garzón se ha montado un partido con el comunista Llamazares, vaya dos patas para un banco... Claro que los jueces ya tienen de sobra con su secuaz e intransigente partido de Jueces para Democracia.

Mientras tanto, el iluminado de Pedro Sánchez juega al federalismo y se pavonea con cambiar la Constitución.
- Tres con las que saques...
Así se reparte el "Estado plurinacional". Joder, qué tío.