Opinión
Manuel del Rosal García. PD

"Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida" Proverbio chino

En España no, Estados Unidos. Exactamente 2,05 millones creados durante el año 2017 en Estados Unidos. El paro está en el 4% y el Dow Jones rompe por primera vez la barrera de los 25.000 puntos repuntando un 36% desde que Trump ganara las elecciones. El salario subió en ese mismo año un 2,5%. Estados Unidos está gobernado por el Leviatán, en este caso un Leviatán de derechas, homófobo, intransigente, misógino, bruto, intolerante y demás milongas para consumo de ciudadanos "progres"; todo lo contrario de lo que son los gobernantes de Europa: dulces, almibarados, progresistas, filántropos, igualitarios, tolerantes, buenísimos y, además, guapos y altos; pero incapaces de solucionar la crisis que nos atenaza desde hace años y que han conseguido que la pobreza haya aumentado en toda Europa hasta el 24 % y la situación de exclusión se situé en el 15%, esto sin hablar de la pobreza energética que atenaza a millones de europeos. Pero eso sí, nuestros gobernantes no son, ni se parecen al nuevo anticristo: Trump. Y eso hace felices a la mayoría de europeos a pesar del retraso de Europa en superar de una puñetera vez la crisis.

Los políticos son de todos conocidos, buscan el poder por encima de cualquier otra cosa. En Europa además y en España en particular, hacen de la política, no un servicio público, sino su modus vivendis; un buen modus, por cierto. No todos los países tienen los mismos políticos porque no todos los países tienen la misma sociedad. Cada país tiene una sociedad diferente y cada sociedad tiene un concepto, una filosofía de la vida diferente. Dos clases de sociedades destacan entre los países occidentales: La sociedad cuya filosofía está basada en el trabajo, el mérito y el esfuerzo y la sociedad cuya filosofía se basa en la subvención, el subsidio, el mamoneo y la mamandurria. Entre las primeras destacamos Estados Unidos. Allí toda persona, en cuanto llega a la edad del raciocinio, sabe que para vivir tiene de trabajar, que nadie la va a sostener y que la vida no te regala nada. Los subsidios y las subvenciones brillan por ser muy pocas, justo las necesarias. Entre las segundas está Europa y dentro de Europa está España. La sociedad española bebe los vientos de los subsidios, las subvenciones, las ayudas, las mamandurrias y los mamoneos. Es por eso que, a pesar de los sueldos de miseria, de los empleos precarios, del paro del 17%; es feliz porque, al contrario que esa sociedad demoniaca presidida por el Leviatán Trump, tiene semáforos paritarios, calles en un solo sentido para peatones, desfiles de carrozas con drag queen en la noche de Reyes, alcaldesas a pelo y pluma, miles de personas que cobran por no hacer nada en empresas públicas que nada aportan, cambios de nombres de calles y plazas, colegios públicos en los que han desparecido los crucifijos y no se ponen belenes "por no herir la sensibilidad de otras religiones", liberados que trabajan menos que el sustituto de Papa Noel, levantamiento de cadáveres en nombre de la "memoria histórica y un largo etcétera que, no solo no enriquecen, sino que empobrece. Aquí no creamos empleo, no sube la bolsa, no se suben desde hace años los sueldos, las pensiones peligran, muchas familias carecen de la energía necesaria para vivir con la necesaria calidad de vida... pero ¡amigo mío! tenemos nada más y nada menos que semáforos paritarios que ¡ya quisieran tenerlos los norteamericanos, joder!