Opinión
El exministro de Economía Pedro Solbes. EF

21 de febrero de 2008. Manuel Pizarro, número 2 del PP por Madrid en las elecciones generales de marzo de aquel año, abre el debate televisivo que le enfrenta a Pedro Solbes, a la sazón ministro de Economía del Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero: -«España no va bien».

-«Tengo la sensación de que el PP convoca la crisis y crea problemas sin dar soluciones; la economía crece al 3,8 por ciento. España está preparada para hacer frente a cualquier reto».

-«El gobierno socialista se encontró con la mejor situación económica de ningún otro Gobierno. Pero ahora hemos perdido la confianza y la batalla de la competitividad y eso afectará a las inversiones extranjeras. La cifra de parados ha aumentado durante la legislatura de Zapatero».

-«Ha mejorado la situación de las familias porque ha aumentado el número de empleados, especialmente entre las mujeres, la renta per capita ha pasado de 18.500 euros en 2003 a 23.500 en 2007 y se ha rebajado el IRPF».

-«Los españoles tienen menos confianza en la situación económica. Les preocupan las hipotecas y la subida de impuestos».

-«Nuestra política ha sido de estabilidad presupuestaria, reformas estructurales, impulso dinamizador de la economía, inversión en educación e investigación y desarrollo».

-«Estamos en un momento de crisis, lo viejo no acaba de morir y el futuro no acaba de llegar».

-«En el PP hablan de crisis, incluso de recesión, y ya resulta un poco molesto. Nada más alejado de la realidad».

Hasta aquí la reproducción literal de los momentos más destacados de aquel enfrentamiento ante las cámaras de televisión. Ahora cierren los ojos y traten de revivir aquel debate, sustituyendo las respuestas que en su día dio Pedro Solbes a Manuel Pizarro por las que el exministro de Economía ofreció ayer durante su intervención ante la comisión del Congreso que investiga la crisis financiera:

-«Nos equivocamos totalmente en las previsiones macroeconómicas. No fuimos capaces de detectar la fuerte recesión española en 2009 y se pensaba volver a una situación de crecimiento en 2010. Esperábamos un aterrizaje suave de la burbuja, pero no fue así».

-«Hubiera sido deseable una política fiscal más restrictiva, pero no se hizo por creer que no había riesgos graves al estar bajo el paraguas de la Unión Monetaria. Las finanzas públicas hubieran podido estar aún más saneadas; hubieran mejorado nuestros márgenes para actuar en la crisis, aunque no la hubiera evitado».

-«Se llegaron a construir 800.000 viviendas y solo se necesitaban unas 400.000 o 450.000 por el ritmo de creación de hogares». La vivienda fue una prioridad política, pero mis advertencias ante el ritmo de crecimiento de los precios no fueron escuchadas».

-«Asumo la culpa que tengo en la crisis; fui responsable de coger un tren que se aceleraba y se me aceleró más, creíamos que teníamos más tiempo para desacelerar pero nos quedamos sin vía. No pudimos hacer un ajuste más suave». «Nunca se miente más que después de una cacería, durante una guerra y antes de las elecciones». (Otto Von Bismarck).