Opinión
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Lo que está pidiendo España es lo que ha pedido siempre. Su necesidad más evidente. Lo que pide el separatismo catalán y el anarquismo barcelonés, lo que pide podemos, el separatismo vasco, gallego, valenciano, balear y miles de protestantistas, cuando el Estado da muestras de debilidad, en las calles de todas las ciudades de España.

Lo que pide España desde Roma, el Reino visigodo, los suevos, vándalos y los alanos, desde Celtiberia, los fenicios y cartagineses, desde Covadonga y las Navas de Tolosa, desde que los Reyes Católicos con la Unión de la Corona de Castilla y Aragón y la conquista de Granada rematasen la Reconquista, descubriesen el Nuevo Mundo y fundasen el primer estado moderno de la historia.

Desde la Restauración, Cánovas y Sagasta, la I y la II República, desde el franquismo a la transición, lo que los españoles han demandado para poder convivir como los pueblos del norte, más aptos para vivir organizados, son dos cosas: Libertad y Autoridad.

La dificultad para conciliar ambas necesidades sociales en un pais tan diverso está en el origen de la mayor parte de los problemas hispanos y cuando una se impone a la otra hasta el punto de eclipsarla y hacerla casi desaparecer, ya estamos otra vez.

España necesita un gobierno legítimo y democrático pero fuerte, que haga cumplir la ley y no deje a los jueces solos pidiendo como ahora el juez Llarena prórroga de hasta 2 años para instruir un golpe de estado. No basta un gobierno de abogados del Estado. Hay que ir con la legalidad por delante, por lo segao, es cierto, pero hay que saber adonde se va con su diversidad. Y para eso no bastan estrategas electorales. Hacen falta hombres de Estado.

Asistimos todos los dias en Cataluña a interminables episodios de magia negra para tapar la mafia blanca pujolista. Se proponían inventarse una nación y la política catalana cada vez tiene más aire de pueblo.

No digo que se solucione el problema catalán, que sabemos desde Ortega que por tener índole sentimental no tiene solución.

Pero resuélvase el Golpe de Cataluña ya. Eso es algo menos complejo y los ciudadanos necesitan ver que se ataja con presteza. Precisamente
para evitar que sigamos asistiendo perplejos a este teatro, a esta burla, a este proceso al que el ciudadano asiste impotente, de delicuescencia de la autoridad. La Nación lo está pidiendo a gritos.