Opinión
El humorista Joaquín Reyes. JR

Podrá gustar más o menos el humor de Joaquín Reyes, pero lo cierto es que no deja indiferente a nadie y este 10 de marzo de 2018 lo ha vuelto a demostrar con una desopilante carta ficticia de un marido machista a su mujer huelguista por sumarse a las movilizaciones del 8 de marzo de 2018.

Adorada esposa:

Quería informarte de lo que pasó después de que vinieran a buscarte tus amigas feministas.
Pero antes dos consideraciones sobre ellas. Uno. Las encontré buenas conversadoras y muy perspicaces, pero con la mirada febril. Dos. Contrario a lo que dice la gente, varias de ellas eran francamente atractivas, se ve que la feminista sale guapa...

Ya viste que no me pareció mal que te sumaras a la huelga, que incluso te di mi beneplácito. Lo que no sabía era que estarías todo el día fuera de casa. ¿Sabes todo lo que tuve que hacer?

Y comienza a relatarle cómo transcurrió ese 8-M:

Llevar a los niños al cole.

Limpiar la casa (para que me fuera menos penosa la tarea adquirí una Roomba, pero definitivamente no hace las camas).

Poner lavadoras; te advierto que es preferible no mezclar la ropa blanca con la de color. Por cierto: ¿Te gustan las sábanas rosas?

Hacer la comida. No te imaginas lo que les gusta a los niños los snacks, las pizzas y las chocolatinas, se pusieron moraos; les dije que aprovecharan y que así no tenían que merendar.

Volver a llevar a los niños al cole. No entiendo como con siete y nueve años no pueden ir solos.

La sorpresa llegó cuando le dijeron que además el pequeño tenía actividades extra escolares:

Después, para mi sorpresa, me comunicaron que tenían extra... extra... ¡extraescolares¡ ¿Tú lo sabías? Judo y robótica ¡los dos! ¡La niña también! ¿Judo y robótica? Si aún fueran danza y labores... Pues que sepas que también les llevé yo, y que esa tarde no pude ir a mi partida de dardos con mi amigo JuanFran, el registrador de la propiedad.

En fin, que las pasé canutas.

Y remacha con mucha ironía:

A partir de ahora huelgas feministas las que quieras, pero dejándote las tareas hechas.

Un beso princesa mía.