Opinión
El artículo 155 de la Constitución Española se aplica a Cataluña. EC

Una de las acepciones de la palabra chapuza es, trabajo mal hecho y sin esmero, aquello que se hace mal, sin cuidado, sin atención para que el resultado tienda a la perfección.

A la vista de lo que está sucediendo y de lo que previsiblemente sucederá próximamente en ciertas cuestiones vitales para nuestro país, propongo cambiarle el nombre al mismo y darle el del encabezado de este artículo.

¿Quiénes tendrán el mérito de tal cambio? En primer lugar el gobierno, que ante varias de sus actuaciones, surgen dudas sobre sus decisiones. ¿Qué pasa?, ¿Quiere pero no puede?, ¿Ni quiere ni puede?, ¿No quiere aunque pueda? En segundo lugar, el resto de la fuerzas políticas, en mayor o menor medida, para las cuales, como han demostrado sobradamente, no es primero España y luego el partido, sino al revés, y en los tema que nos atañen, a la inversa que en las matemáticas, el orden de factores si altera el producto.

Viene esto a colación con respecto al problema catalán, que cada vez discurre más en un callejón sin salida, a no ser que España vuelva a ser España, para lo cual, visto lo que tenemos, haría falta un milagro.

El candidato que iban a proponer las fuerzas con mayoría de escaños, pero minoría de votos, es un presunto delincuente, por lo que está en prisión preventiva. El juez que lleva el caso ya le ha negado, opino que muy acertadamente, el permiso para salir, incluso por unas horas, del hotel del Estado, para convertirse en el representante del mismo en Cataluña.

¿Qué va a pasar? Sospecho que la reacción de los fascistas independentistas irá por dos vías. Una, intentar incendiar la comunidad, poner en pié de guerra a todos sus seguidores en contra de la mayoría que no lo son; no olvidemos que ellos son los demócratas, oprimidos por el Estado represor. Otra, seguir con su campaña de victimismo a todos los niveles, especialmente internacional, para lo cual ya han anunciado que recurrirán la decisión ante el Tribunal de Derechos Humanos.

¿Por qué estamos ante este problema? Porque vivimos en Chapuzas España, S.A.

Efectivamente, la actuación del gobierno en Cataluña y la aplicación del 155, ha sido una auténtica chapuza, y estamos pagando las consecuencias.

Analicemos brevemente los acontecimientos.

Se interviene la comunidad, ¿y? Lo primero es fijar fecha de nuevas elecciones. No se toca su entramado propagandístico, permitiendo que TV3 siga haciendo campaña en contra de España. Como la educación (cuna independentista) es sagrada, no la toquemos, y si los padres no pueden elegir, de acuerdo con la ley, el castellano como lengua vehicular para el estudio de sus hijos el próximo curso, que se aguanten, aunque incumplamos la Lomce. Se destituye al jefe de los Mossos, pero se siguen manteniendo a los demás mandos, a pesar de que cada día hay más pruebas de la implicación de muchos de ellos en el intento de golpe de Estado.

En cualquier estado democrático serio, no chapucero, las elecciones se celebrarían cundo el independentismo estuviese verdaderamente abortado; se aplicaría las leyes y sentencias de los tribunales referentes a la educación; todos los mando de la policía autonómica hubiesen sido apartados y sustituidos por otros de las fuerzas del Estado. Estos son algunos ejemplos de una actuación sensata.

La explicación de lo que pasa, la dio hace unos días, el propio secretario de Estado para las Administraciones Territoriales, el gobierno está aplicando el 155 para tan solo "gestionar el día a día" en Cataluña y en ningún caso para "modificar leyes", es decir, de cambiar lo necesario para cortar el separatismo, nada. Además, como somos buenos, que sigan viviendo a costa del Estado.

Parafraseando al Cantar del Mío Cid, cosas veredes españolito