Opinión
Conxita, tercera por la izquierda, haciendo de científica 'separata'. PD

Independentismo 'disfrazado' de ciencia. La investigadora y profesora de Biología Animal de la Universidad Autónoma de Barcelona, Conxita Ávila, quedó a la altura del betún y del ridículo más supino al desplazarse hasta una base española en el Antártico para hacer proselitismo del más rancio separatismo.

Este 14 de marzo de 2018 el jefe de opinión de ABC, Jaime González, le sacude una buena tunda a esta docente por hacer el mamarracho:

Vaya por delante mi reconocimiento profesional a Conxita Ávila, investigadora y profesora de Biología Animal de la Universidad de Barcelona que ha hecho uso de la Base Antártica Española 'Gabriel de Castilla' que el Ejército de Tierra de las Fuerzas Armadas españolas gestiona en la isla Decepción de la Antártida bajo la coordinación del Comité Polar Español que depende, a su vez, del Ministerio de Economía y tiene entre sus objetivos mantener la presencia española en dicho territorio en cumplimiento de los acuerdos suscritos por España en el marco del Tratado Antártico.

Le recuerda a esta bióloga que:

El énfasis en subrayar, aunque me haya quedado sin aliento, el carácter español de la base no responde a una exageración patriótica, sino al convencimiento de que Conxita Ávila sabrá mucho de focas y pingüinos barbijos, pero nada de normas y de leyes. Resulta que Conxita se ha ido a la Base Antártica Española -ya son ganas- a denunciar las "coacciones" del Estado español y a pedir -pancarta en ristre- la libertad de los "presos políticos" catalanes. Conxita, que llegó a isla Decepción a bordo del buque 'Hespérides' de la Armada española, luce permanentemente un lazo amarillo y reclama su derecho a ejercer la libertad de expresión dentro de la zona española, ignorando que le está expresamente prohibido "realizar actos irrespetuosos o de menosprecio a la Constitución, la Corona y demás instituciones y poderes del Estado".

Le dice que lo que no es de recibo es ir a lugares bajo la soberanía de España para insultar al Estado:

El asunto está muy claro: si Conxita quiere seguir haciendo uso de la Base Antártica Española se quita el lazo y pliega la pancarta. No hay otra. Y si quiere seguir haciendo uso de su libertad de expresión, abandona la base y se manifiesta ante la nutrida colonia de focas y pingüinos barbijos, que al parecer son especies marinas muy sensibles a las reivindicaciones de este tipo. Dado que es mujer perserverante, tal vez les convenza de que España no es un Estado democrático. Y si se plantea volver a Barcelona, lo tiene muy sencillo: se abstiene de hacer proselitismo separatista y regresa tranquilamente en el buque 'Hespérides' de la Armada española o vuelve nadando o en un barco que le flete, por ejemplo, la Asociación Nacional Catalana u Omnium Cultural con el dinero de la 'caixa de solidaritat'.

Y remacha:

Le asiste el derecho a decidir y no seré yo quien trate de persuadirla en uno u otro sentido, pero si acepta el consejo le diré que aunque esté rodeada de focas, la base 'Gabriel de Castilla' no es ningún circo, sino una zona donde fuera del cobijo de España hace un frío que a veces no lo resisten -bien lo sabe ella- ni los pingüinos barbijos.