Opinión
Santiago López Castillo. PD

No me refiero a esa imagen tan venerada en Austria ni tampoco a la obra de Pedro Antonio de Alarcón. El apodo va dirigido a ese ser reptante, con cara de niño apocado, que se llama Albert Rivera en su doble vertiente: la supuestamente mística y la de la trola, siempre con pasos de yenka.

Este lenguaraz político, en calificativo de Rajoy, está loco por la música y por desbancar a Cristina Cifuentes de la comunidad de Madrid. Bueno, desde el primer día. Porque mientras gentilmente -es un decir- le cedía la silla, a renglón seguido se la quitaba. Y quien se fue a Sevilla, perdió su silla. Todo lo contrario que en Andalucía. Donde dos ex presidentes están imputados por la malversación (supuestamente, este adverbio que no falte) de fondos públicos: 800 millones de euros, que traducidos al cristiano es algo más que una pasta gansa.

Pero ya se ve: lo que es saludable para el PSOE es negativo para el PP por las supuestas irregularidades de un máster de la todavía presidenta de la Comunidad de Madrid. Que, señores, con la manipulación socialista -ya comentada anteriormente en estas páginas- y el apoyo de los medios de comunicación, siempre contra el Partido Popular, incluido el Herrera verbenero, han convertido una cuestión académico-administrativa en poco menos que golpe de Estado.

Y luego viene Pablo Casado, otro masteurizado o pasteurizado para engrosar la gran cagada. O sea, que se cumple con el cordón sanitario que propala y lleva a cabo la extrema izquierda. Mariano Rajoy, por su parte, puede ser el más malo de los malísimos, no se arranca por bulerías, pero cae por tierra el azote permanente al jefe del Gobierno cuando ha enderezado la situación económica que tan desastrosamente nos dejó el indigente cultural Rodríguez Zapatero. En esa leña al mono que es de goma, buena parte la tiene una prensa hostil a todo lo que huela a derecha, incluida Intereconomía que pasa el platillo para la cabra y el tambor para seguir zurrando la badana al PP porque dice que no les da publicidad institucional. Eso se llama pluralidad informativa.

En cuanto a Albert Rivera, El Niño de la Bola puede caer en picado si da sus votos a que la izquierda radical en la Comunidad de Madrid. Aunque se abstenga, se le ve el plumero por más que se autodefina como "espíritu puro". No olvidemos que antes de Ciudadanos estuvo en UGT, y, claro, la cabra siempre tira al monte.

 

PD.- El muy jeta, que acosa de forma impía a Cifuentes, pero apoya al corrupto PSOE con dos ex presidentes imputados, se lava las manos aduciendo que él fue quien sentó a Griñán y Chavez en el banquillo. O sea, que es la leche.