Opinión
Tamara Carrasco García EFE

Aparte de ser unos golpistas, son hipócritas redomados; claro que ambas cosas están interrelacionadas. Y encima, algunos magistrados europeos les creen a pies juntillas la farsa que han urdido. No ha podido caer tan baja determinada magistratura alemana al acogerse a la duda de si son galgos o podencos. No, mire; son unos hijos de puta -sálvese el que pueda-. Aquí, en París, en Nicaragua o en Berlín. Su acción violenta, vengan videos, es congénita con la algarada que el norte de las vascongadas padeció denominándosela kalle borroka. Bueno, pues tan suculentas acciones son idénticas (falta algún muerto para agregar al martirologio del "proces") a las de ahora escritas en catalán.

Por si fuera poco, este golpe de Estado, sublevación o alta traición, es penado con el castigo máximo en muchos países occidentales, mientras que es dulcificado en la España de nuestros dolores con "terrorismo de baja intensidad". Consecuencia, sí, de la perversión del lenguaje, ariete desestabilizador para la destrucción de nuestra nación sostenido por lenguas vernáculas generalmente usadas en la aldea de pañoleta y barretina.

Pues ahí los tienen, baílenlos, cachodeándose de todos los españoles y de los jueces que intentan aplicar la ley. Pero la culpa es de Rajoy, Cristina Cifuentes y del penalti del Madrid contra la Juve.

  • - ¿No será culpa de Franco?
    - ¿El general o el fascista socialista?

Es grotesco el espectáculo de esta España en bancarrota. Nos toman por una república bananera, aunque se la barnice de monarquía. No hay orden ni concierto. Ahora, los regeneracionistas de toda la vida, los que reparten carnés de buenismo, culpan al PP de no emplearse a fondo en la sedición de Cataluña. Si se emplea, porque se emplea; si se abstiene, pura cobardía. Dejémoslo en puto complejo, a sabiendas de que sólo la izquierda tiene la patente de corso sobre lo que es democracia. La derecha o conservadurismo es equivalente por sus adversarios de fascismo. De ahí que cuando se esparce el independentismo catalán por las putas cochiqueras europeas, los golpistas muestren en su rabo el lacito amarillo y la cartela de "presos políticos" que subvenciona el humillado Estado español.

  • - De modo que no son hermanitas de la caridad...
    - Ni hermanitos, manteniendo el lenguaje sexista.

La situación, sin coñas, es dramática. O como diría Quevedo, donde hay poca justicia es grave tener razón. Mucho me temo que la estrategia de estos vándalos vaya en aumento en consecución de una guerra civil aunque sea regional. Thomas Mann pensaba que la guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz.

  • - Dejémoslo en terrorismo, que no es poco.