Opinión
Manuel del Rosal García. PD

Alberto Garzón se supone que es economista porque con esto de los máster y licenciaturas más falsas que judas, los ciudadanos ya no sabemos a ciencia cierta si el titulado lo es de verdad o a la remanguillé. A este paso va a resultar que hasta el chico que hace las fotocopias de los partidos políticos tiene un currículo fulero. No te quiero decir lo que pasaría en el hemiciclo del Congreso si salieran a la luz todos los currículos falsos de sus señorías y tuvieran que dimitir; la bancada quedaría semidesierta. Digo que Alberto es economista, pero debe ser un economista de "progreso", que lo basa, no en crear riqueza y con ella las condiciones para crear puestos de trabajo, sino que ese progreso lo basa en poner a cincuenta obreros a arreglar una acera, veinticinco de los cuales tejen, mientras otros veinticinco destejen para, como Penélope, hacer que el tajo dure todo lo más posible para pasar de la subvención por ese "trabajo" a la subvención de INEM. Eso pasa en Granada donde gobierna la sacrosanta izquierda, la "gauche divine".

Dos mil millones de euros por la fabricación y venta de cinco corbetas a Arabia Saudita y la creación de seis mil puestos de trabajo le parecen a Garzón y a sus conmilitones de Podemos y de la izquierda en general, algo indecente. Se apena Garzón por lo que estas corbetas puedan causar en Yemen, mientras pone en la picota a los pobres venezolanos que, ni comen, ni tienen medicinas y por protestar esa situación, son masacrados por su amigo del alma y del bolsillo, ese impresentable Maduro al que Garzón y sus compañeros de "progreso" consideran el ejemplo a seguir para garantizar el futuro de los pueblos. Garzón, además, va de bueno por la vida poniendo cara de no haber roto un plato jamás y haciendo oposición para ser canonizado por la "preocupación" que siente por los desamparados; los de Yemen, no los de Venezuela. Parece ser que ya le están preparando una peana y una hornacina para que acojan su imagen de santo.

Permítame señor Garzón pedirle algo: Vaya usted- si tiene bemoles - a dar un mitin a los trabajadores de Navantía, padres de familia que con esos dos mil millones que han conseguido nuestro monarca y nuestro presidente, tienen garantizado el trabajo para unos cuantos años y les dice que ese trabajo no es bueno porque no está bendecido por la izquierda rancia, podrida, ruin y mezquina de la que usted y Pablo Iglesias, Irene Montero, Echenique etc. forman parte. ¡Vaya usted hombre!

Garzón echaba espumarajos por la boca al hablar de las corbetas y, al igual que las presentadoras y presentadores de esas dos cadenas de televisión sectarias que, en cada informativo destilan el veneno de la información tóxica, solo le faltó decir - si es que no lo dijeron - que el rey y Rajoy son culpables de las muertes en Yemen.

Usted señor Garzón y todos los que, escondidos tras su barniz de buenismo, mienten y manipulan a los ciudadanos, lo que debería hacer es apoyar la gestión de nuestro gobierno ya que usted y sus compañeros de izquierdas, se supone están con los trabajadores ¿o no? Pero resulta que esa izquierda que estuvo años criticando a la casta, ahora ya pertenece a ella y lo único que intenta es mantenerse ahí con los votos de los ciudadanos a los que usted y toda la izquierda decimonónica y trasnochada manipulan obscenamente.