Opinión
Santiago López Castillo. PD

Al parecer, el prócer catalán era una fantasía en dibujos animados de Santiago Segura al alimón con Torrente, el brazo tonto de la ley. O sea, consigo mismo. Lo malo es que entre el independentismo fantasioso y el real no hay elección. Son gotas del mismo arroyuelo. El Quin (debe ser Joaquín, so tonto) se apellida Torra, lo que da lugar a que se torra en la Costa Brava independiente o de la insolación por no decir agilipollado.

Este elemento, por cuya mente sólo corren las barras y estrellas, quiero decir la estelada, ha dedicado parte su vida a la mentira. Luego es un independentista cum laude. Ejemplo del secesionismo traidor. De ahí que algunos/as colegas (¡gora el lenguaje sexista!) le llamen intelectual, manda huevos. (Cuánto bien nos hizo Pepe Bono en su desahogo certero en las Cortes).

Total que este saboteador de la unidad de nuestra nación se resiste a pedos o ventosidades para no morar en el Estado español, como dicen estos secesionistas de vía estrecha para no pronunciar la palabra España ni aun enjuagándose la boca con perborato. Su parlamento en la sesión de investidura (hubiera sido mejor para Norit, el borreguito) fue de juzgado de guardia. Pero como Rajoy está descafeinando una segunda implantación del 155 y Pedro Sánchez y Albert Rivera están a la que salta para segarle los huevos, pues el iluminado president se cisca en todos nosotros y las fuerzas del orden brillan por su ausencia, en especial los mozos de escuadra y cartabón. En otro país, el impresentable Torra, torra que se torra, ya estaría a buen recaudo.

- ¿... y qué hará, pues, este gobierno?
- Me agrada que me haga esta pregunta.

Contundencia, sería esa figura. Pero mucho me temo que volveremos al papeleo o estraperlo jurídico. Con el Tribunal Constitucional poniendo pies en pared del frontón de pelota para parar los golpes, advirtiendo con una marca baja castigar el manotazo rastrero. Perífrasis, metáforas y retruécanos aparte, este Quim, el brazo tonto de la ley, nos ha depravado, humillado e insultado.

Es la misma cara de otro demente que le precedió en el tiempo: Sabino Arana. El vasco también era huero de solemnidad. Masa encefálica plana, serrín de bellota. Otro que nos puso a parir a todos los españoles, como si él fuera de otra galaxia. Sí. Un selenita con las orejas de burro, con perdón de los solípedos. El nacionalismo, en fin, es el mal. La locura. No escarmentarán hasta que llegue el Ejército. Art. 8. 1. También viene en la Constitución. Es lo que quieren. Va por usted, majestad.