Opinión
La ministra de Economía, Nadia Calviño. EF

Es bastante estúpido considerar que las mujeres no representan los mismos intereses de clase que los hombres. A este respecto la ministro Nadia Calviño del gobierno Sánchez desbarra en su primera comparecencia asegurando que allí donde las mujeres participan, los problemas se resuelven mejor que cuando los hombres participan. Ojalá fuera así, pero esta aseveración para parecerse al común de los ciudadanos mas imbéciles y, que no se corresponde con su recorrido institucional, no es ni más ni menos que aquello de "que si las mujeres mandasen serían balsas de aceite los reinos y las naciones". Un tópico que revela cuan vacío de contenido va a ser el gobierno de Sánchez, mantras en lugar de actos, sea con el misterio de la igualdad, o con el no menos misterioso alto comisionado para la pobreza infantil. Ya se sabe que los socialistas cambian los nombres, para que todo siga igual. Incapaces de procurar un cambio real, pero eso sí, aupados sobre miseria ajena. Como las hermanitas de los pobres, defensores de peritos o de "peritas" muertas. Y si no al tiempo.

No existe nada mas opuesto a que las posiciones oficiales se provean en base al mérito y la capacidad, un mérito y una capacidad que no puede predicarse de todos y cada uno de los miembros del cortejo de Sánchez, que camina a la extinción del partido, como fuera el caso del último emperador de la larga paz austrohúngara que duró tanto como para que el heredero se quedara sin nada. Este es el reino de Sissi emperatriz. Como Hollande, que se montó en la ola de la extinción. De no haber aparecido Macron, otro mago armaría el destino del extinto socialismo francés. Es claro que mentir sale gratis, y que es mejor predicar lo que no puede darse, que aplicarse a revelar la verdad para la educación del ciudadano. Ahí tenemos al premier Trudeau, tan falso como su padre, para con una mano predicar la paz ambiental, y con otra asegurar de nuevo el triunfo del filibusterismo petrolero. Se trata de maquillar la cara para que parezca moderna, pero la pasta gruesa del maquillaje no oculta la clase de sub-productos con que se encuentra hecha. Sánchez es el descabello del toro español. Esperemos que no triunfe la muerte del animal. Veremos una vez más como critica al torero que le precedió como si los turiferarios del poder que confiaron en su narcisismo pudieran con su discurso anti-pp suplir sus deficiencias.

De una cosa si parece haberse dado cuenta Sánchez. Una metáfora perfecta de lo que pasa a las doctrinas populistas, según las cuales puede oponerse la acción humana de forma ilimitada a las leyes de la naturaleza. Algunos de los sufrientes analfabetos de la tragedia guatemalteca del Volcán de Fuego solicitaron del presidente arrojar agua en el volcán como si las mangueras pudieran extinguir la furia del cinturón de fuego del Pacífico. Los populistas italianos hacen la misma propuesta para acabar con veinte años de crisis económica, hoy endémica, con mas gobiernos que años desde De Gasperi. ¿Quien calmará con agua el fuego de los mercados?. Sánchez de momento no quiere amenazar el euro, y arriesgar la economía del país que en tan malas manos ha dejado el presidente Rajoy. Rajoy pudo permanecer mas mudo de lo que hubiera sido deseable, pero Rajoy no tenía la moral del mentiroso victorioso. Con Aznar hubiera sido otra cosa. No le importa que sus gobiernos estuvieran trufados de delincuentes para postularse como el arma que reconstruye el centro derecha. Hay que dejarle que se trabaje a Ciudadanos. ¿Existe una demostración mas palpable de su decrepitud y mas zafia de los consejos de su yerno, o es que pudo pasarnos desapercibidos quien era realmente como artífice en la sombra de sus ministros de la trama de la Gurtel?. Culpa in eligendo. Para Aznar no existe mas moral que la del que triunfa, porque el triunfo maquilla todos los errores, y ensombrece todos los delitos. Rajoy no podía ser así porque por historia y personalidad ha fiado su biografía del mérito. Sánchez viene con la cultura socialista de invertir la realidad e invertir el discurso para que parezca virtud, el vicio. Como decía Machado.

Un presidente de rondón se ha colado en la escena nacional como resultado de una coalición negativa, tan propicia en estos tiempos en que convivimos en la misma manifestación, monjas, pederastas, verdugos y... víctimas. Quiere dar la vuelta a las encuestas. No les servirán ni siquiera Toharia y Sanz Agüero que cocinan las encuestas antes de recoger los datos. No les servirán a Sánchez.

¿Quien pone día a día la semilla del disparate?. ¿El País que es un cueva de sicarios de la pluma cavando su propia tumba, tratando de desacreditar la racionalidad económica?, ¿El Pais que cree poder superar la desafección de los lectores nombrando a Soledad Gallego, una mujer tan sectaria y dogmática como virtual?. ¿Pueden creer que no van a ser arrastrados por los mismos demonios que concitan?. Vuelve el discurso de la crispación, cuando se agota el futuro de un socialismo que renunció al desarrollo social. Incapaces de adaptarse al desarrollo tendrán que sembrar en pueblos socialmente mas atrasados para su discurso, los nuevos mercados, dePRISA. Como el PNV ganando tiempo para obtener finalmente la nada. Como el PDCAT, en ese mismo abrazo del oso, que hace de Sánchez el Mister Chance de la política nacional. El PNV prefiere la guerra y puede disparar contra el Estado porque tiene blindada su financiacion que es el recurso de un Gobierno para imponer responsabilidad.

Quien crea que puede obtenerse en la tramoya del Parlamento lo que no te dan las urnas, solo aspira a prolongar su propia agonía con cuidados paliativos. Sólo a un inocente o a un ignorante puede pasarle desapercibido el destino. Tarde o temprano los ciudadanos pedirán resultados, y Sánchez solo ofrece propaganda. Sus aplaudidores le van a pasar factura. Un gobierno débil para prolongar su agonía, como Zapatero, que pensaba solo en su cuenta de resultados, obteniendo para sí mismo, lo que negaba a todos. Y para qué, ¿para sus hijas góticas?. Que más dá la prédica despues de todo. ¿Cuanto tiempo durará esa alianza sociato-feminista de discursos vacíos?. ¿Cuantas mujeres no han de morir para morbo del populacho, y para discursos hueros del hembrismo político?. ¿Cuantos ciudadanos podrán ver amenazado su futuro con políticas que se resisten a la lógica económica? ¿Cuántos ciudadanos se levantarán inquietos bajo la amenaza de sus políticos? ¿Hay que ser catalán para darse cuenta, o ser catalán para no darse cuenta?.