Opinión
El periodista Carlos Herrera (COPE). EP
Poco a poco empiezan a quedar al descubierto las "facturas oscuras" que el flamante nuevo presidente del Gobierno tiene dentro del cajón

A vueltas con el acercamiento de los presos que ha puesto en primera línea de actualidad el Gobierno de Pedro Sánchez, este 29 de junio de 2018 Carlos Herrera se preguntaba en voz alta en su columna de ABC dónde deben estar los presos y concluye que es una ecuación difícil de resolver.

Recuerda Herrera por si a alguien se le había olvidado algo esencial:

"a los presos de la ETA se les dispersó para que no formaran bloques graníticos en las cárceles en las que hubieran querido estar. La eficacia de la lucha contra la ETA ha consistido en diversos pilares, siendo uno de ellos, fundamental, dispersar a estos cabrones por todas las cárceles del país. Si tienen que hacer turismo sus familiares es, en cualquier caso, menos deprimente que el turismo que han de hacer a los cementerios las familias de los asesinados".

Y remacha Herrera:

  "Sánchez le van a pasar facturas. Y va a pagarlas le gusten más o le gusten menos. Ha anunciado sin demasiado rubor que va a proceder a un par de acercamientos: presos del procés y presos de ETA. Por partes: los presos preventivos del golpe de Estado propiciado en Cataluña por toda la bosta independentista son, exactamente, presos en espera de juicio, y en nada perjudica al proceso judicial que vivan cerca de sus familias y sus abogados. Sólo existe un pequeño problema: si se trasladan a cárceles catalanas deberá de tenerse en cuenta que la Generalidad tiene competencias carcelarias y que ello puede suponer algunos beneficios penitenciarios que choquen con la intención del instructor. Insisto, no es grave que Junqueras esté en Can Brians, pero deberá observarse con lupa si eso supone algún provecho extra al que no tendría derecho si siguiera en Estremera". 

Pero el periodista matiza con insistencia que otra cosa muy distinta es ETA: "Absolutamente distinta".

"Que el nuevo ministro del Interior diga que se van a estudiar acercamientos individualizados de asesinos en virtud de no sé qué criterios invita a pensar que las facturas de Sánchez empiezan a ser cobradas".

Herrera se pregunta qué razón hay para acercar al País Vasco a un criminal execrable como el asesino de Miguel Ángel Blanco y recalca:

"García Gaztelu, vuelva a su casa es un seco golpe en la espalda de las víctimas semejante al que hizo el PP cuando liberó al canalla de Bolinaga para que se dedicara un par de años a inaugurar Herriko tabernas".

El locutor señala que "ahora lo va a hacer Sánchez atendiendo a sus acuerdos con el PNV y los herederos de ETA en el Congreso".

Y pregunta en voz alta:

"¿y los presos que nos son de ETA pero que sí son vascos? ¿Por qué tanto interés humano en desvivirse por el bienestar de los asesinos etarras y tan poco interés en preocuparse por otros vascos encarcelados lejos de su tierra por delitos infinitamente menos graves?". 

"Que el miserable PNV quiera atender a sus sobrinos descarriados puede entenderse si se sabe con que clase de gente se juega: que lo haga el Gobierno de España es, sencillamente, vomitivo".