Opinión
Migrantes subsaharianos tras saltar en tromba la valla que separa Ceuta de Marruecos. El Pueblo de Ceuta

Como recalca el siempre brillante Antonio Burgos este 29 de julio de 2018 en ABC, hay un ominoso silencio del Gobierno socialista sobre la gravísima crisis de irrupción de inmigrantes africanos en el Estrecho.

Pedro Sánchez, como los bañistas que estaban el otro día en la playa de los Alemanes cuando arribó una lancha inflable repleta de subsaharianos, se limita a ver los barcos venir, llenos de personas desesperadas o engañadas por las mafias, ayudadas en algunas ocasiones por las muy bien intencionadas ONG, que de hecho son cómplices cuando no colaboradoras necesarias de los traficantes de carne humana de África a Europa.

Dice el alcalde de Algeciras que aquello ya es como la italiana Lampedusa, pero de eso no se escucho nada en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministro del pasado viernes.

Y dice Antonio Burgos que es ahí donde tenía que haber ido el avión oficial:

"A Algeciras, en vez de llevar de picos pardos a Sánchez y a su mujer al festival de Benicásim, en una bromita de la agenda cultural que nos ha costado 20.000 euros, ida y vuelta al FIB de The Killers".

Pero ni Sánchez ni nadie del Gobierno con la excepción del ministro García Marlaska que se ha dado una vuelta sin interesarse siquiera por los guardis civiles heridos en Ceuta, se ha ocupado sobre el terreno de este problemón de la avalancha de inmigrantes que tenemos encima.

Pero, claro, como esto no es el Aquarius, ni se puede hacer demagogia con TV incorporada, lo más cómodo es decir que no es un problema español, que los inmigrantes vienen aquí como Frontera Sur de Europa, para marchar luego a Francia.

 Por eso el silencio del Gobierno es doblemente ominoso, sólo preocupado por Franco.