El televisor de Franco en el Palacio del Pardo.
EP
En materia de informativos, cada loco con su tema. Cada cadena prescribe un determinado paquete de noticias que ordenan a su libre albedrío, y presentan con criterios de relevancia muy peculiares.
Los ingredientes pueden ser parecidos, pero desde luego que el guiso sabe bien distinto según dónde lo degustemos. El domingo, en La 1, ya se sabía, a las tres de la tarde no había más protagonista que Nico Terol.
Así, como prolongación de la transmisión del Mundial de motos que ocupó su señal toda la mañana, el Telediario no podía empezar de otro modo. Nico Terol por aquí. Nico Terol por allá. Valencia. Cheste. La lluvia. El recuerdo a Simoncelli.
El rugido de todos los motores al unísono. Ya podía emerger el volcán junto a La Restinga con todas sus fuerzas, ya podían los candidatos llenar estadios y pabellones, que las motos eran las reinas.
Lo dicho. Cada loco con su tema. Apoyando lo suyo. Aprovechándose de sus derechos de emisión. Y los de las motos todavía son de la pública.
En Telecinco, por el momento, su único abono es al todo vale. Que el domingo abrieran su informativo con la manifestación de prostitutas y chaperos que había tenido lugar al mediodía en la calle Montera de Madrid no debería sorprenderme.
Pero sí lo hizo. Me esperaba que abriesen con el temporal. Ya sabemos cómo gusta en Telecinco que haga mucho calor o mucho frío, cómo se las pintan solos para conectar allá donde atacan los temporales, los vendavales, donde caen los primeros copos de nieve o, a la contra, las playas donde todavía se bañan en un día otoñal.
Pero esa ración de testimonios de meretrices con máscara y sin máscara clamando por sus derechos en la portada del informativo sí me descolocó.
Señal de que habían logrado su objetivo de captar la atención. Por cierto, que los muy sibilinos sólo se refirieron al Mundial de motos para mentar a Paris Hilton, invitada al evento. Al enemigo, ni agua.