Inmigrantes sin papeles entran en Melilla.

EP

Hay ocasiones un grupo humano debe retratarse

clipping

La caridad y la peste

Alfonso Rojo, 03 de septiembre de 2015 a las 08:07

Me he acordado, al empezar a escribir, de un odioso refrán español ya en desuso: "Por la caridad entra la peste".

Es una frase acuñada allá por el siglo XIV, cuando Europa vio diezmada su población por el temido mal y vista en perspectiva es una despiadada prevención contra la generosidad.

Eran tiempos terribles, en lo que hasta los nobles pasaban hambre, un rey podía morir atormentado por la gota en un helador monasterio y le gente no tenían otra manera de protegerse del mal que excluyendo al enfermo. Se cerraban las puertas y dejaba a los menesterosos morir como animales extramuros.

El mundo ha cambiado y nosotros también. La Unión Europea, que nada en la abundancia y dedica a prestaciones sociales la mitad de lo que se gasta en el mundo, no ve bien que su dinero se dedique a levantar muros y alambradas.

Ricos y con cierto complejo de culpa, no sólo parecería mezquino o egoísta desentendernos de los que llaman desesperados a nuestra puerta. Sería cruel e incluso racista.

Periódicamente, hay ocasiones un grupo humano debe retratarse. Lo hicieron los españoles tras el Descubrimiento de América, los ingleses bajo el ‘Blitz' nazi o los norteamericanos en la Guerra del Pacífico contra Japón.

La ola migratoria, por las proporciones que va adquiriendo y la celeridad de los acontecimientos, marcará indeleblemente la imagen de los europeos en los libros de Historia.

La avalancha se intensifica, desborda a las autoridades y pone a prueba la solidaridad de la UE amenazando con hacer tambalearse uno de los pilares de la Unión, el Tratado de Schengen, que consagra la circulación de personas en el Viejo Continente.

El año pasado ya el 24% de los europeos citaba la inmigración como el principal reto comunitario. Hoy pasan del 40% los lo ven como el gran problema y la frase que más repiten es que "el sistema no aguanta".

Las cifras son enormes. Sólo Alemania espera recibir 800.000 refugiados este año, de Siria salen por millones, de Somalia huyen en desbandada y tenemos la certeza de por lo menos 30.000 se han ahogado tratando de cruzar el Mediterráneo.

Pues da igual. A lo mejor hay que quejarse un poco menos aquí, exigir menos mimos a ‘Papa Estado' y hacerles hueco.



Recibe nuestras noticias en tu correo

Tomamos tu privacidad muy en serio
facebook

Publicidad
Aviso Legal | Política de Privacidad | Protección de Datos | sugerencias@periodistadigital.com | Publicidad | Quiénes Somos | Copyleft
PERIODISTA DIGITAL, SL CIF B82785809 - Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España) - Tlf. (+34) 91 732 19 05