Opinión
Iñigo Errejón y Pablo Iglesias (PODEMOS) ante el televisor. PD

EL sentimiento de odio e intolerancia que rezuma Podemos contra la religión católica y los arraigados valores cristianos que profesa la sociedad española recibieron este domingo 12 de marzo de 2017 una contundente respuesta por parte de los ciudadanos, tal y como demuestra la histórica audiencia que registró la tradicional emisión de la Santa Misa en La 2 de TVE (Hay que quitar la misa de La 2 cuanto antes, porque es una urgencia social).

Este espacio, erigido ya en un clásico tras mantenerse durante años con gobiernos de todo signo, alcanzó una audiencia del 21,3 por ciento, triplicando su cuota habitual y multiplicando por diez la media del canal, hasta el punto de convertirse en el programa más visto de la jornada, después de que el partido morado planteara su supresión en el Congreso (La audiencia da un escarmiento a Podemos 'reventando' los audímetros de la Misa del domingo).

Esta firme reacción social no solo supone un incontestable apoyo a dicho programa, cuya misión no es otra que ofrecer un servicio público a todos los católicos que por razón de edad o enfermedad no puedan acudir a misa, sino que constituye también un rechazo frontal al deleznable anticlericalismo de la izquierda radical.

España, por mucho que le pese a Pablo Iglesias, es un país de tradición cristiana en el que, si bien conviven libremente otras religiones, una inmensa mayoría social, más del 70 por ciento, se considera católica.

Es lógico, por tanto, que TVE, como servicio público, atienda las necesidades e intereses de esa población mediante programas que recojan sus creencias, dando así cumplimiento al artículo 16.3 de la Constitución, donde se establece que «los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española» y cooperará «con la Iglesia Católica».

El objetivo último de Podemos no es otro que imponer su particular ideología anticlerical, tan propia de modelos totalitarios y liberticidas, con el único fin de dividir a los españoles.