Opinión
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La directora de Público: "Pablo Iglesias me dijo que RTVE dependía ahora de Podemos"

No es más tonto, porque no entrena. Cierto que ha sobrevivido a casi todo y terminado de Presidente del Gobierno de España, pero lo del socialista Pedro Sánchez es de psiquiatra (Los trabajadores de RTVE en pie de guerra contra la designación del podemita Gil como presidente).

El líder del PSOE, partido que no está ni se le espera en nada que sea bueno para España, está a punto de recompensar el apoyo envenenado de Podemos en la moción de censura contra Mariano Rajoy.

El presidente del Gobierno quiere regalar nuestra RTVE a Pablo Iglesias a través de uno de sus periodistas de cámara (Pablo Iglesias no se contenta con RTVE y exige a Pedro Sánchez que entregue también la Agencia EFE a Podemos).

Andrés Gil es el nombre del hombre, asiduo de las tertulias de Fort Apache, programa presentado por Iglesias y emitido en la televisión iraní HispanTV.

Aún no está en el cargo y ya ha provocado una profunda división en la televisión pública, donde los periodistas se han rebelado y han vuelto a vestir de negro en señal de protesta -incluida la presentadora del informativo de mediodía- por la posibilidad de que Pablo Iglesias pueda llegar a mangonearles sus desempeños periodísticos.

Pedro Sánchez actuó este pasado 28 de junio de 2018 con congruencia al descartar a Ana Pardo de Vera (La directora de Público: "Pablo Iglesias me dijo que RTVE dependía ahora de Podemos").

Amén de su sesgado punto de vista y de ser la mano ejecutora del multimillonario independentista Jaume Roures, la directora del libelo Público estaba incapacitada por falta de experiencia, recorrido y nivel para encabezar una empresa con tanta importancia institucional y estratégica.

No obstante, y a pesar de ese acertado veto, el Ejecutivo del Partido Socialista sí parece dispuesto a transigir con Andrés Gil, uno de los profesionales de la comunicación más cercanos a la órbita de Podemos.

El propio Pablo Iglesias se ha atrevido a anunciar al próximo presidente de RTVE antes incluido de que haya sido nombrado. En el Gobierno harían bien en tomar en cuenta esta actitud de ninguneo por parte del líder podemita.

No es la primera vez que Iglesias hace algo así. Sánchez, si tuviera dos dedos de frente y una pizca de dignidad, debería dejarle claro quién es el presidente del Gobierno.

RTVE, la televisión de todos los españoles, es el oscuro objeto de deseo de Pablo Iglesias desde hace años. Así lo demostró en enero de 2016, cuando pidió el control del Ente -además de Vicepresidencia, Justicia e Interior- a cambio de apoyar una hipotética investidura de Pedro Sánchez.

Ahora, y consciente de que su partido sufre una severa caída en todas las encuestas, sabe que RTVE sería un magnífico instrumento de propaganda para relanzar el populismo comunista en España.

Los socialistas deben impedirlo. De lo contrario, se volverá contra ellos de inmediato. El secretario general de Podemos sólo quiere la defunción política del PSOE. Un periodista afín controlando los medios públicos sería el primer paso para conseguirlo.