El anuncio de que Francisco Luzón, director general y consejero delegado del Banco Santander para Latinoamérica, se jubila a los sesenta y cuatro años con una pensión de 56 millones de euros y otros emolumentos de cerca de diez millones más una pensión anual de por vida de 2,8 millones, debiera movernos a una reflexión de lo caros que son los despidos y lo inmensas que son las jubilaciones en España.
Hablar de estos temas no parece muy adecuado a la vista del silencio que hay en la sociedad. Pero en época de crisis debiéramos prestar, si cabe, más atención a la vida de nuestros esforzados banqueros o bancarios.
Me ha entrado un escalofrío en la espina dorsal al conocer las dolorosas condiciones en las que se jubila un honrado trabajador de la Banca. Un bancario o un banquero. Quizá debiéramos guardar la denominación "banquero" para los propietarios o grandes accionistas de los bancos. De esa forma centraríamos el concepto "bancarios" para todos aquellos que trabajan en los bancos. El problema es que ahora mismo mandan más y ganan más algunos bancarios que muchos grandes accionistas de los bancos. Naturalmente, no me refiero a los directores de sucursal.
Estoy hablando desde el principio de esta crónica dramática a las condiciones de jubilación de Francisco Luzón (sesenta y cuatro años) consejero delegado y director general para Latinoamérica del Banco Santander.
Veamos. Francisco Luzón se va llevar 56 millones de euros como fondo de pensión. A lo que hay que añadir 9,9 millones en lo que eufemísticamente define la entidad como "otros seguros". En total casi 66 millones de euros. Atención que voy a ver si mi calculadora tiene capacidad informática para traducir esto en pesetas. Exactamente diez mil novecientos cincuenta y seis millones de pesetas. Confieso que estoy un poco mareado: lo pondré en cifras: 10.956.000.000 pesetas. --LEA EL ARTÍCULO COMPLETO EN EL BLOG DE CARLOS CARNICERO--
Bueno, no estoy siendo justo. Hay que añadir un pequeño complemento de 2,8 millones de euros anuales hasta su fallecimiento, que Dios quiera que ocurra en un día muy lejano. Si por ejemplo, Francisco Luzón alcanzara los ochenta y cuatro años de edad, sumaría otros cincuenta y seis millones de euros, es decir, otros diez mil millones de pesetas.
Todo esto tiene unos origenes. Un hombre joven como Luzón, tendría que tener recorrido en el Banco de Santander. Pero he aquí, que el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, en un acto póstumo de su presidencia, indultó en consejo de ministros -en el que estaban sentados Alfredo Pérez Rubalcaba y Carmen Chacón el futuro y la renovación del socialismo español- al pobre Alfredo Sáenz, consejero delegado del Banco de Santander que había sido condenado en firme por un delito de acusación falsa, por el que fueron a la cárcel unos malvados empresarios.
Estaba inhabilitado para trabajar de banquero o de bancario y gracias a la bondad del ex presidente socialista del gobierno podrá seguir cobrando 10,2 millones de euros al año, lo que es lo mismo que diez mil millones de pesetas en cada curso escolar de sus nietos