Opinión
Ninguna objeción a modificar la reforma laboral siempre que sea para facilitar que los que no tienen trabajo encuentren uno

2017 será el año de los embustes económicos, de la resurrección de todas aquellas falacias económicas que creíamos desterradas, de la celebración del disparate subvencionado con dinero ajeno.

Seremos testigos privilegiados de cómo el mismo Parlamento que enterró en su día a Montesquieu cava una fosa común para enterrar a todo el pensamiento económico clásico desde Adam Smith hasta nuestros días. Paguen y vean.

El Gobierno ha aprobado una subida de impuestos de más de 5.505 millones de euros para 2017. A esto habrá que sumarle los impuestos verdes con los que el ecologista Montoro espera obtener 500 millones de euros. Nuevo ejemplo de cómo el PP se pasa por el forro sus promesas electorales con una buena patada a la entrepierna de sus votantes. ¡Qué bien vivíamos sin Gobierno! --¿Sabes qué impuestos te va a subir el Gobierno Rajoy para cuadrar el déficit?--

El Gobierno ha vendido la medida como un impuesto que solo pagarán los ricos, los que tienen empresas, pero tendrá un impacto letal en la actividad mercantil porque se ‘tragarán' los incentivos para acometer nuevos negocios y a la larga engendrarán el paro que tanto deseaban evitar.

Presionado por el PSOE, que amenazó con no apoyar los objetivos de déficit si el Gobierno no aumentaba el Salario Mínimo, el Ejecutivo llegó a un acuerdo para subirlo hasta los 707,7 euros mensuales, lo que supone un incremento del 8 por ciento. Es pura pirotecnia legislativa porque el acuerdo tiene trampa como se explica aquí.

Una vez más los políticos engañan al personal porque no se puede distribuir más riqueza que la creada. Lo que simula ser un derecho social adquirido no es más que un trampantojo. Lo salarios no se incrementan por decreto ni por la generosidad de los empresarios sino por la productividad del trabajo y la mayor acumulación del capital. --La trampa del salario mínimo--

El PSOE también pretende derribar la reforma laboral, el tótem por excelencia de la recuperación económica de este Gobierno. De Moody's a Goldman Sachs no hay analista que no haya elogiado la valentía de Rajoy en aplicar reformas en el mercado laboral que consiguieron reducir la tasa de desempleo de 26,5 por ciento en 2013 a 19 por ciento en 2016. --El PSOE inicia su ataque "por partes" a la reforma laboral con una iniciativa sobre subcontratados--

Los socialistas exigen modificar el artículo 42.1 del Estatuto de los Trabajadores que en la práctica supondría que los empleados que prestan servicios en un mismo sector deberían cobrar "el mismo salario y tener las mismas condiciones laborales".

Un vicio en el que suelen recaer una y otra vez los demagogos: sobreproteger a los que ya tienen un empleo mientras levantan un muro infranqueable entre el empleo y los parados. Ninguna objeción a modificar la reforma laboral siempre que sea para facilitar que los que no tienen trabajo encuentren uno, no para perpetuar al que ya lo ha conseguido.

A partir de 2017 los hombres podrán disfrutar de cuatro semanas de permiso por paternidad. Fue una exigencia de Ciudadanos para facilitar la investidura de Rajoy.

A los sindicatos les parece poco y recuerdan que en Suecia el permiso por maternidad/paternidad es de 16 meses a compartir entre la madre y el padre, estando el padre obligado a disfrutar 60 días más 10 días laborables a partir del nacimiento; y en Noruega, la baja maternal es de 14 meses y de 70 días para el padre, con un permiso para la madre de 21 días previos al parto.

Qué solidarios y compasivos son los escandinavos. Pero no hay que irse muy lejos para encontrar empresas como Mutua Madrileña que incluso otorgan un permiso de paternidad mayor en dos semanas a las establecidas por ley. --Mutua Madrileña amplía el permiso de paternidad a seis semanas--

Sus empleados gozan de un permiso de seis semanas cuando sean padres, lo cual demuestra que la conciliación laboral debe acordarse entre trabajores y empresas, porque de lo contrario este tipo de medidas podrían volverse como un bumerang e inducir, como ha señalado Juan Ramón Rallo, a los empresarios a evitar la incorporación a su compañía de personas "potencialmente caras" (por ejemplo, jóvenes en edad de tener hijos) frente a otros posibles candidatos para ese puesto. --No regulen la conciliación laboral y familiar--

El peligro que corremos en 2017 es ser saqueados por los ‘Revilla' de turno que solo ven los efectos inmediatos de sus mágicas recetas sin tomar en cuenta los efectos perjudiciales que tendrán en los bolsillos de los todos aquellos que en silencio tendrán que financiarlas de sus bolsillos. Relean a Henry Hazlitt.

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