Opinión
La Unión Europea, Gran Bretaña, el euro, la libra y el Brexit. PD

SEA cual sea el resultado final de las negociaciones sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el Brexit implicará una elevada y costosa factura para el conjunto de los británicos, a diferencia de las ensoñaciones que pregonaban los partidarios de la ruptura.

Un informe secreto, elaborado por el propio Gobierno británico, admite en privado lo que muchos políticos se niegan a reconocer en público, evidenciando así el engaño que ha sufrido buena parte de la población.

La triste realidad de este proceso es que, lejos de beneficiar al Reino Unido, lastrará su crecimiento económico un 2 por ciento en los próximos quince años, siempre y cuando permanezca dentro del mercado único, mientras que el PIB caerá un 5 por ciento si alcanza un pacto comercial y, en el peor de los casos, se hundirá un 8 por ciento si abandona el bloque europeo sin lograr un acuerdo con sus antiguos socios.

El Brexit, por tanto, dibuja un escenario en el que los británicos pierden, pase lo que pase.

Ni siquiera la posibilidad de firmar nuevos acuerdos comerciales con Estados Unidos o China lograría compensar las graves pérdidas derivadas de la salida de la UE, puesto que apenas sumarían un 0,3 por ciento al PIB de las islas, dado que la mayoría de sus exportaciones van destinadas a otros países europeos.

De hecho, la mera incertidumbre que, hasta el momento, ha provocado el Brexit ya se ha traducido en un menor crecimiento, después de que la economía de las islas registrara un tímido y revelador avance del 1,8 por ciento en 2017, su menor incremento en cinco años.

La ruptura política, económica y comercial con la Unión Europea no solo constituye una pésima idea, sino un muy mal negocio para el pueblo británico, engañado con unas mentiras que caen por su propio peso.