Juan Costa y Ricardo Costa.
EFE
Quien no ha dicho ni mus es Javier Arenas, que sigue enredando entre bambalinas y al que se le podría aplicar eso tan célebre de que "ni está ni se le espera"
El espectáculo entre ridículo y delirante de Juan Costa dando lecciones de liderazgo a Rajoy en la tele de Zapatero, en TVE, es un buen ejemplo de la estrategia del enemigo en la que ha sido nuevamente atrapado el PP.
Juan Costa, un político de segunda fila, que no pudo disputar el Congreso a Rajoy por falta de apoyos, acude presto a la llamada de la tele de Zapatero para exigir a Rajoy una demostración de que el PP es una alternativa creíble y capaz.
Sigue el guión que le marca Pedrojota, quien escribió de eél que era "el kennedy español" y no hay día que dedique las páginas editoriales y la portada de El Mundo a tratar de erosionar a Rajoy.
AZNAR SACA PECHO Y OLVIDA LA BODA
Y el expresidente Aznar, el de la boda en El Escorial donde lucieron palmito todos los facinerosos de la "Gürtel", el mismo que balbuceaba aquello de que hablaba catalán en la intimidad y sacrificó a Alejo Vidal Quadras para que los nacionalistas de CiU le permitieran llegar a La Moncloa cuando no alcanzaba la mayoría absoluta, sale diciendo que debe haber "un partido, y no varios, un proyecto, y no varios, y si es posible un líder, no varios".
Ya ha salido al paso María Dolores de Cospedal:
«Tenemos un solo líder y un solo proyecto, y el líder se llama Mariano Rajoy».
También el presidente de los populares gallegos, quien reitera todo su apoyo a Rajoy, porque sus posturas son siempre «meditadas, reflexivas y sensatas».
Alberto Núñez Feijóo no ha hecho comentarios sobre las palabras de Aznar, pero el mensaje parece claro.
Quien no ha dicho ni mus es Javier Arenas, que sigue enredando entre bambalinas y al que se le podría aplicar eso tan célebre de que "ni está ni se le espera".
LA DIFERENCIA EN LAS ENCUESTAS
Y sucede la "merdé" justamente cuando el PP lleva varios puntos de ventaja en intención de voto al PSOE.
El mismo político sirve para un roto y para un descosido al PSOE. Para sus dos líneas de desgaste de la oposición, la Gürtel, en primer lugar, y una vez que la Gürtel no ha tenido grandes efectos electorales, el cuestionamiento de Rajoy.
Juan Costa celebra la defenestración política de su hermano con un gran abrazo a su principal verdugo, a Rubalcaba, hace unos días en el Congreso, transmitiéndole quizá su felicitación por esas filtraciones que han puesto en la picota a su hermano, aún sin mediar delito alguno.
Y en un segundo reflejo suicida, común a ambos hermanos, al parecer, remata la jugada con un cuestionamiento del papel de su partido y de Rajoy.
Como subraya Edurne Uriarte en ABC en ABC, lo que falla de esta estrategia de desgaste es que un partido político fuerte y consolidado no se suicida cuando lleva varios puntos de ventaja al contrincante.
Esto nada tiene que ver con la UCD. Prima el instinto de supervivencia y triunfo electoral. Y más bien suicida a los que se empeñan en la autodestrucción.
De ahí que esta enésima crisis del PP vaya a tener seguramente el mismo final que las anteriores.
Un cierre de filas alrededor de Rajoy en la ejecutiva del martes para acabar con los conatos de indisciplina. Y, quizá, unos cuantos cadáveres más en la línea de sucesión de Rajoy, y no sólo el de Costa.