Iglesias, Blanco, Zapatero y Chaves.
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Unos, el PSOE, temen su llegada, los otros, el PP, ansian que llegue de una vez. Es algo más significativo que cualquier declaración y hasta que cualquier encuesta.
Los populares están deseando que la ciudadanía pueda pronunciarse porque tienen muchas esperanzas en cual será el sentido de su voto, los socialistas temen esa trascendental decisión popular que pueden hacerles rodar hacia el abismo. Y es mala cosa para un partido político temer una consulta electoral. Es el peor de los síntomas no querer saber que piensa el pueblo soberano.
Pero el "Día de la Urna" ya está aquí. El domingo que viene estaremos ante ellas y aunque existen quienes, y no son pocos, no tienen precisamente ganas de votar ni a los dos grandes partidos ni siquiera a cualquier otro de los más pequeños, también existe una gran corriente en amplios sectores de querer votar de una vez y que algo se despeje en la atmosfera.
No todo desde luego porque a este primer día de la urna le está esperando un segundo y aún más definitivo, el de las elecciones generales, que una mayoría de los ciudadanos, según los sondeos, preferirían que llegara cuanto antes.
El temor del PSOE a la cita está cada vez más justificado. Las encuestas de este fin de semana resultan una vez más demoledoras y la foto en movimiento en la que insisten desde hace meses amenaza con convertirse en foto-fija que les desaloje de la mayoría de los sillones del poder tanto en autonomías como en ayuntamientos.
En algunos casos las derrotas pueden ser históricas y la pérdida de emblemas como Barcelona, Sevilla o Castilla-La Mancha provocar un seísmo que sacuda toda la estructura del partido y obligue a Zapatero a algo más que ese hacerse el muerto, que es lo que he mantenido y mantengo que pretendió cuando anunció la obviedad de que no se presentaba en 2012. Entre otras cosas porque tanto él como cualquier españolito de a pie sabía que era para afrontar la derrota. O sea, que lo que se hacía era salir corriendo y que otro se comiera el marrón.
La jugada se suponía que revitalizaría opciones para los candidatos locales y hasta para la imagen global. Algunos dijimos que no. Que el espejismo daría paso a una todavía mayor sensación de desierto, que el "efecto" no iba a durar ni una semana. Y que hasta podían ser peor esas tricefalias de ZP por un lado y la collera Rubalcaba-Chancón marcándose el terreno hasta en el helicóptero que sobrevolaba la devastación de Lorca. Y un Barreda peleando por sobrevivir que no los quería ver a los tres ni en pintura.
La campaña del PSOE debida al genio de Pepiño Blanco está siendo la peor de la historia del PSOE, habilísimo siempre en publicidad y movilización. Comenzaron suspendiendo la salida de Vistalegre y ha trascurrido sin pulso y sin ritmo, con todo el argumentario centrado en que su rival es "derecha, extrema, derecha" media vuelta ¡ar! Y de nuevo a marcar el paso con una cantinela sin variación izquierda que ni asusta ya y aún mucho menos convence.
Unida al grito de combate, las otras voces en la formación han reiterado lo que no han dejado de repetir a lo largo de estos cuatro últimos años. La culpa es del PP. De todo y en particular de los 5 millones de parados. Y claro, no hace falta en este caso ni que lo diga Rajoy. Es el PSOE quien nos gobierna desde hace siete años. Eso no lo puede negar ni Pepiño Blanco, aunque solo sea porque el ministro de Fomento es él. Vamos que de qué si no, hubiera llegado Pepiño a ministro.
Con la economía en contra, y por mucho que quieran cargarle el muerto hasta el lucero del alba, el PSOE lo tenía mal pero se le ha puesto aún más negro con lo de Bildu.
Su doble juego ha quedado al descubierto y el esconder la mano no impide que sea señalado como "autor intelectual" de la felonía. Hay quien se malicia ahora que Rubalcaba, para la víspera, se saque un algo de Eta o hasta un Troitiño que mostrar a pie de urna. La gente es muy mal pensada y cada vez más porque casi siempre acierta.
El PP ha seguido a lo suyo. Para imperturbable, Rajoy. No le mueve de su ruta ni Bildu. Que muchos le han echado en cara que no fuera más allá y más duramente. De todas la maneras sin hacerlo ya le han acusado de utilizar el terrorismo . Por lo visto y según el PSOE nada puede ser utilizado en su contra ni el paro, ni la economía, ni Bildu. Según el PSOE, el PP debería centrar su campaña en la Gurtel.
Con la tacha de no tener más contundencia en el caso Bildu, que han suplido Cospedal y sobre todo Aznar, quizás en una escenificación pactada, la campaña "popular" parece ir cubriendo metas. Se verá. Porque unos se asoman a la catástrofe pero a los otros solo les vale un triunfo muy rotundo.
Su gran novedad ha sido la recuperación para la causa de Aznar. Restablecido con activo del PP tanto en presente como en memoria, uno se sospecha que tenga un papel que jugar en el futuro. Su imagen, vinculada al éxito económico, a la entrada por la puerta grande en el euro y al empleo, sube enteros tras años de demonización por la guerra de Irak. Ha sido el factor más inteligente en el diseño de la campaña popular.
Pero todo ello será pasado el próximo lunes. Estaremos en un presente que de cumplirse el pronóstico nos asoma a un escenario en el que pueden ser inevitables decisiones que Zapatero se resiste a tomar. Quizás hasta se vea forzado a asumir alguna responsabilidad. Y eso sí que sería una gran novedad.