Portada de Para salvar España, de Enrique de Diego.
/>
/>
Usted, señor Rajoy, no tiene ni el tiempo ni la capacidad de maniobra que sus antecesores, porque los problemas apremian. Ya no cuenta con el halo de simpatía del que se rodeaba con anterioridad a los políticos profesionales, mientras iban controlando la sociedad, derivando a casta parasitaria. Ahora hay una sociedad más angustiada y, al tiempo, más madura, que percibe a los políticos profesionales como el problema, como la causa de los males.
Le recuerdo, señor Rajoy, que la clase política, los políticos son señalados como el tercer problema en los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas. En el de mayo de 2011, esa tremenda posición la ocupan merced al 22,1 de las respuestas. El primer problema, obvio, es el paro, con el 84,1% de las respuestas, seguido de problemas de índole económica con el 46,5. Una preocupación muy intensa y muy personal. Toda vez que las dos primeras respuestas se refieren a problemas genéricos, la tercera es la que establece responsabilidades. La interpretación lógica es que los españoles identifican como su principal problema a la clase política, los partidos, como culpables del paro y de los conflictos económicos.
Los españoles aciertan en el diagnóstico. Es una apreciación que se ha ido abriendo paso en los dos últimos años y que no apunta sólo al PSOE, sino al conjunto de la clase política, incluyendo al PP, a un sistema de privilegios que implica la expansión en gran escala de manos muertas mediante redes clientelares y nepotismo en dimensiones antes nunca vistos. Mire, señor Rajoy, todos los parlamentarios, diputados y senadores, han cobrado lo que púdicamente se denomina "indemnización por transición", derivada de la disolución de las Cortes, con un montante de 8.200 euros. Y aquellos diputados y senadores que no han entrado en las listas cobrarán durante dos años un extraño sueldo o pensión de 2.800 euros mensuales.
¿En concepto de qué? De lo que nunca han debido ser: políticos profesionales. Esto es una gravísima degeneración democrática, porque ustedes han pervertido la representación para autoconcederse privilegios como casta parasitaria. No es que no nos lo podamos permitir ahora, es que estamos como estamos por nuestra clase política y su depredación, puesto que no ha habido ninguna guerra, más que la que ustedes han declarado a los españoles trabajadores y emprendedores, ni ninguna catástrofe natural. ni ha chocado con el planeta tierra ningún asteroide, ni ha caído ninguna plaga más que la que ustedes, los políticos profesionales, representan, más letal que las siete plagas de Egipto.
Ustedes han disentido en muchas cuestiones, pero siempre han estado todos de acuerdo en una: incrementar sus privilegios. Ustedes han establecido sólidos lazos de solidaridad interna, en su propio beneficio y sobre la sangre, el sudor y las lágrimas de los contribuyentes, hasta llevar a estos hasta la ruina y la angustia. Ustedes, los políticos profesionales, también los del PP, son el problema. Ojalá sea usted, señor Rajoy, la solución. Ojalá, señor Rajoy, tenga magnanimidad y altura de miras para desmontar este esquema parasitario, del que ahora ocupa la cúpula.
Los angustiados españoles ven como ustedes, los políticos profesionales, se han dotado de pensiones de lujo, como los ministros, aunque su gestión haya sido penosa, y los nefastos socialistas han batido en esa línea todos los récords, de incompetencia e inutilidad, encima cobran cantidades importantes o son colocados con sueldos desorbitados en organismos internacionales, mediante dádivas que empobrecen a los españoles. La incompetente Bibiana Aído ha sido literalmente colocada en la ONU con un sueldo anual de 100.000 euros, para lo que el Estado español ha tenido que donar a ONU mujeres de 215 millones de euros. Doy por descontado que usted, señor Rajoy, cumplirá su palabra y derogará la nefanda ley del aborto, que pretende convertir tan execrable crimen en un derecho.
Vemos como quienes han arruinado a los españoles se instalan en geriátricos políticos de lujo, como el Consejo de Estado, donde han buscado acomodo María Teresa Fernández de la Vega y Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Como las incompatibilidades son mentira y Pedro Solbes es fichado por un banco extranjero como conseguidor, como numerosos dirigentes socialistas están de relaciones externas de empresas farmacéuticas como conseguidores. Todo esto indigna con razón. Todo esto ofende al sentido universal de lo que es justo. Usted se ha comprometido a inhabilitar a los políticos despilfarradores, a exigirles responsabilidades políticas y penales. Hágalo ya.
Con carácter retroactivo. Y que devuelvan todo lo que han robado o habrá que incautarse de sus haciendas. No se pueden ir de rositas. Aplique la misma vara de medir a su partido, al PP, porque de despilfarradores y corruptos lo tiene usted lleno, sin que hasta ahora, señor Rajoy, haya hecho nada para evitarlo. Hasta ahora, señor Rajoy, en materia ética, ha sido usted una hierática esfinge.
Los españoles perciben como ustedes, los políticos profesionales, se apoyan y acuerdan en todo lo relacionado con sus privilegios, según una nauseabunda concepción del hoy por mí, mañana por tí. Como se puede arruinar una caja o una región o construir en medio de un yermo un aeropuerto sin que haya responsabilidad penal alguna. Los españoles están hartos de componendas y cambalaches que identifican con acierto con su propia miseria, que señalan como su principal problema.
Usted, señor Rajoy, tiene que cortar desde ya, de raíz, estos privilegios abusivos. Tiene que perseguir judicialmente a quienes se han lucrado sobre la desgracia de los indefensos españoles. Usted tiene que desalojar a los nefastos socialistas, que han hundido a toda una sociedad, de esos retiros de lujo, los tiene que sacar de la ONU, del Consejo de Estado o de donde se hayan instalado. Usted, señor Rajoy, debe abandonar su condición de jefe de la casta parasitaria, para asumir en plenitud la de representante de los españoles y de la dignidad nacional.
De patriota a patriota, señor Rajoy, he asumido mi propia responsabilidad señalándole las soluciones para salir de esta crisis tremenda de sistema, que amenaza la supervivencia física de una buena parte de los españoles. Nada espero de usted más que el bien de la Patria. Nada deseo más que el bien de nuestros compatriotas por sus aciertos.
Si usted, señor Rajoy, no se pone a la tarea con la profundidad necesaria, si no desmantela la casta parasitaria, si sostiene los pactos mafiosos de clase, si se queda en las meras correcciones gestoras de un sistema que no funciona, que nos ha llevado a la ruina, caerá sobre usted, señor Rajoy, el oprobio de los españoles y usted, señor Rajoy, y su partido serán una etapa transitoria y los españoles les harán desaparecer por el sumidero de la historia como lo han hecho con el nefasto socialismo.
Enrique de Diego "Para salvar a España" Ed. Rambla