Opinión
El Hospital abandonado de Villaviciosa de Odón. VO

No tiene tregua. El lema del puchitirismo es no bajarse nunca del carrusel de feria. Una vez toca montarse en el payaso, otra en el elefante, en la taza, en el avión o en el mismísimo tigre... Es igual. Lo importante es seguir en el machito de la mermelada pública.

El superhombre de Puchi Cordobés que mejor lo ha entendido es Tontón Casablanca. A diferencia de Pedrito Hereu o Finito Bulto-Aguirroso, ni es concejal ni tiene cargo oficial. Es cuñado del Alcalde y tío del jefe de gabinete del Alcalde. ¿Para qué quiere más?

Se dedica a lo suyo: un negociete por aquí, una prebenda por allí, un favor por allá, una "villa de casco" por acullá... y a seguir engordando la cartilla del banco con dinero que va de un lado a otro. Tiene un club de copas nocturno y una residencia de estudiantes en Castilciosa. En la vida de Tontón prima la coherencia: igual le dice a un niño que estudie que se lo lleva de gin-tonics hasta el amanecer. Nada detiene a un "Profeta del Juicio Final".

Sin embargo, empieza a tomar conciencia de lo que le perjudica estar al lado de un "pato cojo" como Cordobés, que tiene fecha de caducidad marcada en el calendario. Por eso anda revolviéndose por Castilciosa buscando nueva sombra donde resguardarse, ya que el partido de las dos pes le ha cerrado la puerta.

Igualmente, la gente que antes callaba ante el autoritario "Usted no sabe con quién está hablando" de Tontón Casablanca dice ahora: "¡Pero tú de qué vas!". Una cosa es tomarse a risa que un coro rociero pagado con dinero público se vaya a cantar a casa de Puchi y otra tener que soportar los caprichitos de su Tontón.

Cordobés, como todos los grandes líderes, es generoso. Sobre todo con los suyos. Considera que han puesto tanto empeño a su lado por servir a Castilciosa que es imprescindible darles su premio. De ahí que no haya puesto mucha atención con las mamandurrias que volaban a su alrededor. Pero los castilciosos ya no tragan. Ven antediluviano que personajes como Tontón sigan creyéndose los únicos chicos del pueblo que usan colonia.

Ya no se ve igual que desaparezcan los expedientes "por arte de magia" de la Policía Municipal contra el bar de Tontón Casablanca por servir alcohol a menores, por excesos de aforo o por insultar y menospreciar a los agentes que se presentan en su local a atender las denuncias. Tampoco que una mano negra entorpezca desde el Ayuntamiento, en beneficio de Casablanca, las licencias para residencias de alumnos solicitadas por otros empresarios. Ni sus descontrolados pisos para estudiantes.

Algún funcionario municipal, harto con las maneras de Tontón, amenaza, si la oposición no toma cartas, con acudir a los medios de comunicación para terminar con esas prácticas.

Mientras, Puchi Cordobés calla. Sabe el daño que Tontón Casablanca le hace no siendo discreto con sus paseos por las zonas nobles del Ayuntamiento. El peligro que representa que se hagan públicas "las cositas que tiene". Pero le pierde su generosidad humana. Es un grande.

Como siempre dice a la sin par Florinda Chiquetete: "Si quieres tener a los mejores a tu lado, hay que aceptar los ‘peajes' que les compensen de un servicio público tan mal gratificado". ¡Que espanto!