Opinión
Pedro Sánchez y su esposa, Begoña Gómez, a su llegada al concierto de la banda estadounidense "The Killers" en el Festival Internacional de Benicasim EF

Pedro Sánchez ha sido cazado utilizando un avión oficial de la Fuerza Aérea española para hacer de groupie en el concierto de The Killers en el Festival Internacional de Benicassim.

Entrada VIP, acceso al backstage y vuelo ‘privado' en el Falcon pagado por todos los españoles. Y lo que es peor.

Sánchez ha pensado que los ciudadanos se iban a tragar, si le pillaban, la peregrina excusa de una visita al Ayuntamiento de Castellón y un encuentro con Ximo Puig como justificación para, de paso, ya que andaba por allí, darse una vuelta por el FIB, por el que Sánchez se ha dejado ver otros años.

La coartada empleada por el presiente no cuela. La visita institucional, que no superaría más de 2 horas entre la visita al Consistorio y la reunión de poco más de 45 minutos con el presidente valenciano, no justifica el uso de unos recursos tan costosos del Estado y que no están al servicio de los caprichos del dirigente socialista.

Pedro Sánchez no se pierde una sola edición del Festival Internacional de Benicassim, antes de llegar a la Presidencia del Gobierno se pagaba el desplazamiento, el alojamiento junto a Begoña y las entradas de su bolsillo.

Algo que no debería cambiar tras convertirse en el nuevo inquilino de La Moncloa y menos con una justificación tan mezquina.

Este episodio recuerda, irremediablemente, a un capítulo del que los socialistas debieran haber aprendido. En 1988, el por entonces vicepresidente del Gobierno socialista Alfonso Guerra utilizó un Mystère de la Fuerza Área española para regresar a Sevilla tras pasar sus unos días de vacaciones en el Algarve portugués.

La excusa no fue una reunión de urgencia o una crisis en el gabinete presidido por Felipe González. Guerra se quiso ahorrar el monumental atasco de regreso que había en la frontera portuguesa en plena operación retorno de Semana Santa.

Sánchez ha pensado, para desgracia de los contribuyentes españoles, aquello que su vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, dijo en 2004:

"El dinero público no es de nadie" .

Y que da igual si se gasta para acudir de groupie a un concierto en el FIB. Pedirle a Pedro Sánchez que explique públicamente por qué utilizó el Falcon para irse de concierto será una labor inútil.

Desde que tomó posesión del cargo, el nuevo inquilino de La Moncloa no se ha dignado a someterse a las preguntas de los periodistas en una rueda de prensa en España.