Pedrojota, a la izquierda, y el registro en Orbyt.
Un experto en marketing online: "La clave está en conseguir el móvil, correo electrónico y perfil sociológico para poder hacer envíos masivos de publicidad"
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El diario El Mundo, bajo la premisa de su director Pedrojota Ramírez de que el debate del futuro del periodismo "no es si cobrar por los contenidos online, sino por qué contenidos cobrar", ha lanzado Orbyt donde por 180 euros al año ofrecen al suscriptor el PDF del diario en papel con algo más de valor añadido (básicamente, media docena de videos en los que el autor de la noticia lee un par de párrafos), pero sin incluir ningún enlace adicional, ni contextualización, ni posibilidad de comentarios, ni actualización de las noticias con lo ocurrido desde el cierre de la edición en papel del día anterior.
La Agencia Española de Protección de Datos, en una consulta realizada por este diario, considera que:
"En el proceso de registro de Orbyt, El Mundo está actuando claramente de mala fe porque el artículo 5 de la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal exige que se dé una información precisa e inequívoca al usuario"
La Agencia critica especialmente la práctica imposibilidad del usuario, una vez registrado, para darse de baja:
Según expertos en marketing online consultados por este diario, El Mundo utiliza la poco ética técnica del doble registro, abandonada ya incluso por las webs de pornografía.
En lugar de, como obliga la ley, informar directamente al usuario que el registro conlleva facilitar una tarjeta de crédito y aceptar el cargo del servicio, le confunden con un extenso registro previo en el que, sin mencionar en momento alguno que existe coste alguno --incluso acuden a la estrategia de poner una url de 'Términos y Condiciones del Servicio' que, casualmente, no lleva a ningún sitio y da error--, recogen obligatoriamente:
Es una vez cuando el usuario ha facilitado toda esta información, y El Mundo la tiene en su poder, cuando esperan a que el internauta intente acceder a algún servicio.
Es entonces cuando El Mundo le pide la tarjeta de crédito.
Si en ese momento el usuario quiere darse baja y tomó la precaución de anotar el correo electrónico que facilita El Mundo --si no lo anotó ya no tiene manera de encontrarlo-- verá que el servidor se lo devuelve por inexistente.
Si desde la propia web intenta borrar su cuenta, descubrirá frustrado que le es imposible.
Si llama al 902 de atención al suscriptor, le dirán que no se preocupe por sus datos personales porque sin su tarjeta de crédito El Mundo no le considera como usuario de Orbyt, por lo que no hay necesidad de borrar cuenta alguna.
Para la Agencia de Protección de Datos es un comportamiento poco ético que bordea la ilegalidad:
"Pero en ese sentido no están vulnerando ningún aspecto de la Ley aunque sí que están siendo alegales al dar una información equivocada e imprecisa"
Para los expertos en marketing online, la estrategia es clara:
"El Mundo es consciente de que los internautas dispuestos a pagar 180 euros por el PDF del diario se moverán en las decenas o pocos cientos. En cambio, todos estamos acostumbrados a registrarnos 'gratuitamente' en Internet... hasta que nos piden la tarjeta de crédito. El Mundo no la pide hasta haber conseguido esos datos, que a nivel de marketing online tiene muchísimo valor. Y así conseguirán miles y miles de datos personales a los que bombardearles con publicidad"
De hecho, la política de privacidad de datos que tiene que aceptar el usuario tiene siete líneas, de las que seis de ellas son este texto: