Periodismo

Jordi Évole es de esos que son personajes mediáticos indispensables a la hora de 'comprender' las demandas del independentismo, porque ya se sabe que la fábrica de independentistas no está en Gerona ni en Lérida sino en la redacción de La Razón, como una vez le echó en cara a Paco Marhuenda en laSexta Noche.

Évole no es separatista, pero lo disimula bien. Cada vez que tuvo que opinar sobre el referéndum ilegal en lugar de echar paladas de estiércol a quienes se pasan la Constitución y la ley por el forro, culpaba a Rajoy con la cantinela de que "fabrica independentista".

La maldita equidistancia a la que nos tienen acostumbrados los Évole, Ana Pastor, Sardá, Colau y compañía. Los que decían ¡Qué desastre! cuando se decretó el 155. Los que no dijeron nada hasta que llegamos hasta aquí.

Ahora en Twitter le recuerdan cómo se escandalizaba por por una banderita de España en la tele el Día de la Constitución, y como siempre no dice nada de los aquelarres separatistas como el protagonizado en el tradicional concierto de San Esteban de este año en el Palau de la Música los niños y parte del público colgando esteladas y luciendo lazos amarillos en defensa de los políticos encarcelados y los 'Jordis'.

El mismo Évole que se enternece con un delincuente como Oriol Junqueras, en prisión por participar de un golpe al Estado de Derecho. Y aquí es donde uno se acuerda de s foto con su amigo el etarra Otegi.

Los muertos de ETA no tendrán navidades, Jordi.

El que se ha caído del guindo es el director de contenidos de Salvados, Juanlu De Paolis, el que dijo que le daba vergüenza compartir cadena con Eduardo Inda. Menudo porrazo te has dado, Juanlu.