Periodismo
Información, periodismo, manipulación, propaganda y censura. LM

El 61 % de los británicos asegura confiar en los medios tradicionales, frente a tan solo el 24 % que dan credibilidad a las redes sociales, según el Barómetro de la Confianza de Edelman, un sondeo global en el que han participado 33.000 personas de 28 países, y que refleja un cambio significativo de actitud en la opinión pública ante fenómenos como las noticias falsas, la diseminación de propaganda extremista y el ciberacoso y los problemas de autoestima de los niños por el uso y abuso de los teléfonos móviles.

Un 70 % de los encuestados piensa que plataformas sociales como Facebook, Twitter o Instagram no hacen mucho para prevernir las acciones ilegales o no éticas, mientars que el 64 % opina que las redes deberían estar más reguladas.

El sondeo llega en medio del debate político abierto sobre los efectos de las redes sociales en la infancia y sobre su uso indiscriminado como herramienta de propaganda política.

En contraste, seis de cada diez británicos aseguran confiar en los medios tradicionales, el nivel más alto de los últimos seis años, como respuesta precisamente al fenómeno de las fake news.

Aun así, advierte el columnista James Ball en The Guardian, los medios convencionales siguen arrastrando su crisis de credibilidad en las democracias occidentales, donde solo los Gobiernos son menos "fiables" y las empresas y las ONGs gozan de una mejor reputación.

La encuesta detalla que el 66% de los encuestados opina que los medios están "más interesados en ganar audiencia que en informar", el 65 % opina que "el rigor se ha sacrificado por el afán de dar la primicia" y el 59 % cree que "el apoyo de una determinada ideología se pone por delante del interés público".

El sondeo ddetecta además un preocupante efecto de saturación mediática, ya que uno de cada tres encuestados reconoce que ha reducido su "dieta" de noticias y hasta un 20 % admite que ha decidido "desconectar" porque las noticias son "muy deprimentes", "demasiado sesgadas" o "al servicio de agendas ocultas".

El sondeo refleja un cambio drástico de actitud ante las redes sociales, reflejando la idea de que el ciudadano periodista ha dejado sitio a la valoración del fact checking (verificación de hechos) y a la necesidad de eludir filtros y acudir a las fuentes originales.