Periodismo

El País quiere amordazar a los medios digitales que le están aceleradamente comiendo el terreno entre los lectores y arrebatando inversión publicitaria. Tiran a ráfaga, como los gángsters de Elliot Ness. --El negocio de la manipulación digital en España--

"Ocho de las principales páginas españolas de contenido partidista, sesgado o bulos se lucran gracias a la red de publicidad de Google, la Google Display Network, según un examen de EL PAÍS. Son, entre otras, OK Diario, Esdiario, La Tribuna de Cartagena, Digital Sevilla, Caso Aislado y Mediterráneo Digital. Se encuentran entre los puestos de popularidad 60 y 5.001 del país, según el medidor de audiencias SimilarWeb". En su versión escrita ha incluido entre esos medios a Periodista Digital, lo cual nos honra.--El Grupo PRISA agasaja a Juan Luis Cebrián con 7 millones y eso que tiene pérdidas de 103 millones--

Y de forma obscena señala a Google por permitir que estos medios ganan dinero a través de su sistema de publicidad programática:

Fuentes de Google dicen a EL PAÍS que han endurecido recientemente sus políticas para expulsar a las webs de contenido inapropiado o violento de la Google Display Network, una red en la que participan más de dos millones de blogueros y editores de contenido. En 2017, Google investigó 11.000 sitios web sospechosos de tergiversar contenido e incluyó en su lista negra a 650. Sus condiciones de servicio prohíben páginas que promuevan el odio, sin embargo el examen de EL PAÍS encontró publicidad contratada a través de Google junto a contenido xenófobo o machista. Grandes anunciantes aparecen junto a titulares como "Unas feminazis del 15-M defendían vestidas de etarras la procesión del coño insumiso", de OK Diario.

Un sutil tirón de orejas a Google para que asfixie económicamente a estas webs por dar información que otros ocultan o silencian.

Por cierto, cuando El País tuvo que incluir el bombazo del video viral de los 'hipotecos' que dio Periodista Digital, ahí no le dolieron prendas en citarnos en su suplemento Icon. --Diez escándalos televisivos que no deben repetirse en 2018, y uno que sí--

LECCIONES DE PERIODISMO

El diario del bulo de Hugo Chávez agonizando en portada y a cinco columnas nos vuelve a querer dar lecciones de periodismo.

Da mucha risa el ataque de cuernos del diario de Antonio Caño lanzando insidias sobre medios a los que califica de ser máquinas de "propaganda y desinformación", medios entre los incluye a OKdiario y a Periodista Digital, dos medios que, a diferencia de El País, marcan agenda y se sitúan entre los más leídos de la prensa digital. ¿Será que El País piensa que nuestros lectores son idiotas o retardados que se dejan manipular con tanta facilidad?--Hermann Tertsch: "Pocos artículos han hecho más daño a España que aquel de Cebrián"--

A estas alturas, el diario El País se puede esperar cualquier cosa. La censura, la manipulación y las puñaladas traperas a los medios que se atreven a retar al decadente imperio Polanco forman parte de su ADN.

La historia de El País está repleta de este tipo de agravios contra medios que le comen la tostada de las audiencias. A comienzos de 1985 un ataque de megalomanía de El País, propio de ‘nuevo rico', iba a darle razones a Luis María Anson para sustentar su mote de "diario gubernamental". Lo cuenta el periodista Luis Balcarce en su libro 'PRISA: Liquidación de existencias', que aparecerá próximamente editado por Foca.--El libro que cuenta el apogeo y la caída de Cebrián en PRISA, el niño mimado (y temido) del establishment--

Molesto por las críticas sobre el trato de favor que recibió PRISA por parte del Gobierno socialista de Felipe González para hacerse con el control de la SER, Juan Luis Cebrián lanzó una virulenta embestida contra el resto de la prensa española denunciando el dinero que debían Hacienda con informes que por la exactitud y privacidad de sus datos tuvieron que llegar por motorista desde la Moncloa.

Un extenso reportaje en el que se daba cuenta de de la deuda de 5.000 millones de pesetas [30 millones de pesetas] que debían al Tesoro Público y a la Seguridad Social la mayor parte de las 91 empresas periodísticas españolas que han solicitado ayudas estatales en 1984. Lo peor de este ejercicio de prepotencia era esta frase:

"Prácticamente puede decirse que El País es el único diario de difusión nacional que está al día en sus cuentas con el Estado". El País acusa al resto de las empresas periodísticas de estar "técnicamente en quiebra", y de sobrevivir "gracias al impago de deudas estatales o a créditos concedidos a fondo perdido". ¡Mientras ellos acaparaban un tercio de la ayuda estatal a la prensa!

En sus memorias, que se titulan Primera Plana pero podrían haberse titulado Mea Culpa, Juan Luis Cebrián hace un repaso de todos sus pecados: cómo escondió en un cajón informaciones que afectaban a Pujol en el escándalo de Banca Catalana por orden de Polanco porque perjudicaba los intereses de El País en Cataluña; cómo Polanco desbancó a Ortega Spottorno y se hizo con el control de El País comprando las acciones de Trevijano con dinero de procedencia turbia y oscura; cómo estuvo a punto de pagarle tres millones de pesetas a la ETA por una entrevista con su amigo Javier Rupérez, a quien la banda tenía secuestrado --"¿no se daba cuenta Juan Luis de la situación en que yo me encontraba? ¿O es que acaso todo valía con tal de obtener una buena exclusiva?", se preguntó Rupérez cuando lo leyó escandalizado-- o cómo tenía tanta poder que hasta colocaba ministros en el Gobierno de Felipe González como hizo con Javier Solana.

¿Y de verdad estos son los paladines de la prensa seria que nos va a salvar de la epidemia de las fake news? ¿Los que mintieron sobre las cuentas off-shore de Roures? ¿Los que ocultaban la información de Banca Catalana? ¿Los que conspiraban de madrugada en La Bodeguiya con Felipe González mientras su editorialista Javier Pradera salía a pedir firmas a favor del refréndum de la OTAN? ¿Los que vistaban a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría para pedirles favores por la guerra del fútbol? ¿Estos son los que nos van a librar de la manipulación y la desinformación?

Ahora sabemos que todo el escándalo de las 'fake news' es la coartada para asfixiar a medios independientes que dan información que El País jamás se atrevería a dar como por ejemplo el escándalo del robo en el supermercado de Cifuentes (la gran exclusiva de Okdiario que acabó con la carrera de la expresidenta de Madrid) o los sueldazos millonarios que se embolsaba Juan Luis Cebrián mientras despedían a 2500 trabajadores de PRISA. Hacer frente al rodillo polanquista y significarse es una temeridad que se paga caro.