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Horacio Vázquez-Rial, escritor y autor de "Perón. Tal vez la historia"

La entrevista censurada

Por Adrián Ramos
Jueves, 22 de diciembre 2005

Horacio Vázquez-Rial acaba de publicar en España una monumental biografía sobre Perón que la crítica ha recibido calurosamente.Hace un par de meses, cuando salió la edición argentina del libro (El Ateneo, Buenos Aires), una periodista de la provincia de Salta, Silvia Mercedes Díaz, entrevistó al escritor. El gobernador, peronista, por cierto, y propietario de casi todo, incluido el diario en que iba a aparecer la cosa, prohibió su publicación. Por su indudable interés, reproducimos a continuación la entrevista censurada.

«Los peronistas no podrían convivir ni un minuto con Perón»

Por Silvia DíazLa fertilidad de Perón, sus razones para ocultar las circunstancias de su nacimiento como hijo ilegítimo, la imagen que de él manejan actualmente los diversos sectores sociales y políticos de Argentina, los movimientos armados de los setenta, las técnicas de una justicia desprestigiada para evitar que Martha Holgado pruebe su filiación ... Estos son algunos de los temas que Horacio Váquez Rial desgrana en esta entrevista reveladora. “Si no es cierta, merece serlo” es el argumento literario que ofrece Horacio Vázquez Rial en su libro “Perón, tal vez la historia” para justificar su especial atención y crédito a la historia de Martha Susana Holgado, “la hija de Perón”, que desde hace 12 años lucha por legitimar su filiación –recientemente la jueza Mirta Ilundain autorizó por fin el examen de ADN que echará luz sobre el asunto. “Razones de opinión”, son las que ofrece para explicar que más allá de ellas hay testimonios y documentos que alejan al pedido de Holgado de un mero hecho disparatado y oportunista. Horacio Vázquez Rial nació en Argentina, pero vive en Barcelona, lugar donde desarrolló parte de su vasta carrera académica e intelectual. Ha escrito libros de poesía, ensayos y novelas tales como “Segundas personas” (1983), “Territorios vigilados” (1988), “Las dos muertes de Gardel” (2001), “Revolución” (2002), por mencionar algunos títulos. Investigador y lúcido pensador, en “Perón, tal vez la Historia” (2005), publicado recientemente por Editorial El Ateneo nos ofrece una minuciosa biografía del político argentino más influyente del siglo XX. Formula preguntas, revisa y procesa datos; recurre a testimonios de figuras claves como “Susy”, la hija de Perón, a documentos jamás revisados y elementos contundentes para construir una mirada nueva, abarcadora y viva de Perón.

Este libro supone una mirada nueva sobre la historia de Perón. En el prólogo, usted previene sobre los inevitables procesos de ficcionalización que sufre cualquier historia. ¿Cómo interactúan estos dos aspectos?
Hace mucho que vengo sosteniendo que no hay una diferencia esencial entre la historia de corte académico y la ficción. En ambos casos, hay un narrador, con su punto de vista, sus determinantes ideológicos, su mayor o menor talento para la exposición, su poder para imaginar. Los historiadores académicos toman distancia respecto de la ficción diciendo que ellos fundan sus relatos en los documentos. Pero resulta que los documentos son a menudo obras de ficción. En su novela Seis de los grandes, James Ellroy inventa una conversación telefónica entre el presidente Johnson y J. Edgar Hoover, entonces director del FBI: los dos saben que Martin Luther King va a ser asesinado, y nada van a hacer para impedirlo, pero se ponen de acuerdo respecto de los documentos que sobre el suceso quedarán en los archivos de inteligencia para juicio de la posteridad. Sospecho que es así como se producen muchas series documentales. Mi libro sobre Perón nace de un largo contacto con los documentos y con los testigos, pero en ningún momento dejo de ser consciente de que la historia no es una sucesión de acontecimientos, sino el relato de esa sucesión. Hay testigos que hablan de cosas imaginarias como si fueran una realidad; por ejemplo, de los capitales norteamericanos en la Argentina, siempre culpables de todo, en una época en que los capitales alemanes, italianos y hasta españoles son largamente dominantes.
Creo que los políticos actuales, y en especial los peronistas, le tienen miedo al Perón real, prefieren la marchita y el retrato, no hablar de contenidos históricos
Por lo tanto, hay que corregir, incluyendo un estudio de los capitales extranjeros en el período, sin lo cual no se puede intentar explicar a Perón. A la vez, hay que tratar de imaginar cómo fue la última entrevista de Perón con Braden, y como no hay testigos ni documentos ni Braden explica en sus memorias las cosas al derecho, yo me veo obligado a recrear, en términos ficcionales, el contenido del encuentro.
En Argentina a Martha Susana Holgado la conocimos por los medios y por lo tanto la mayoría de la gente conserva la imagen que los medios han dado de ella: una mujer que decía ser la hija de Perón en diversos programas televisivos, algunos de los cuales incluso han ridiculizado sin piedad su historia y su reclamo. Sin embargo, usted toma esa afirmación como una realidad en su libro. ¿Son las suyas razones literarias, de escritor de ficción, o razones de investigador documentado?
Las dos cosas. Y una tercera: razones de opinión. Empecemos por las últimas. En 1955 se inician dos procesos: uno es el de la invención de Perón, a la sazón ausente desde setiembre, por los argentinos; otro, el del intento de liquidación de la figura de Perón por parte de los “libertadores”, que se esmeraron en crear un personaje terrible en todos los planos, incluido el sexual, donde Perón fue sucesiva y simultáneamente homosexual, paidófilo, impotente y estéril, cosas que no era. Lo de la fertilidad de Perón está perfectamente documentado en los informes médicos relativos a dos accidentes que tuvo y que resultaron en lesiones en los genitales. Además, hay testimonios varios de embarazos de Evita y de Isabel, proporcionados por mucha gente, desde Fanny Navarro hasta el doctor Barreiro, que fue médico personal del general. Eso hacía posible que Perón tuviese hijos. Vamos a las razones del investigador, aunque lo que le voy a decir no se el resultado de un gran esfuerzo, sino de una circunstancia singular: sucesivos magistrados, por cuyas manos pasó la demanda de filiación de Martha Holgado, reclamaron testimonios para ganar tiempo y no hacer lo más importante, sino lo único que debían haber hecho, que es efectuar la realización de la prueba de ADN, cosa aún pendiente, aunque la justicia acaba de pronunciarse taxativamente, ordenando la pericia. Y esos testimonios se fueron acumulando ahí, en un expediente. Están, además, las razones de la razón: esa mujer estuvo callada durante veinte años y sólo pidió su filiación cuando se desarrolló la técnica del ADN. No anduvo en terreno de leguleyos hasta que pensó que la ciencia permitía demostrar su afirmación. Razones políticas, económicas y simbólicas hacen difícil que logre su objetivo en un país en el que el poder judicial está merecidamente desprestigiado. De ahí que una causa que normalmente se cierra en uno o dos años, lleve trece abierta, sin que nadie tenga el valor de tomar una muestra biológica del cadáver de Perón, a pesar de que la orden se dio en cinco ocasiones. Es por haber elegido este camino de la prueba científica que yo le creo. Por último, tengo una razón literaria para incluir su historia en mi libro sobre Perón: si no es cierta, merece serlo. No obstante, en un ensayo biográfico en el que otras cosas son tratadas en términos corrientes, aún las más dudosas, la historia de Martha Holgado aparece tratada como una novela intercalada en el texto, con sus títulos de capítulo en otra jerarquía gráfica dentro de los capítulos generales. Y así será mientras la ley no se pronuncie. El hecho de que Martha Holgado haya sido convocada a la televisión para burlarse de ella y de su situación es algo que me parece coherente con las técnicas de desprestigio de las que se vale el poder para justificar su ineficacia y su incapacidad de demostrar que posee la verdad.

    Biografía

  • Perón, tal vez la historia
  • Alianza Editorial
  • Madrid, 2005
  • 695 páginas
  • 24 euros
  • Horacio Vázquez Rial nació en Argentina, pero vive en Barcelona
  • Ha escrito libros de poesía, ensayos y novelas tales como “Segundas personas” (1983), “Territorios vigilados” (1988), “Las dos muertes de Gardel” (2001), “Revolución” (2002)
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