Las Red Foxes en el Campeonato del Mundo de Baloncesto 2010.
A la delegación iraní no le gustó el espectáculo y se las arregló para que en los tiempos muertos algunos aficionados hicieran pantalla en la pista para que sus jugadores no pudieran ver nada
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El equipo que más polémica está creando en este Mundial de Turquía es uno que sólo aparece en pista durante los tiempos muertos.
Las Red Foxes, el prestigioso grupo de 'cheerleaders' ucranianas que lleva años animando las grandes citas del basket europeo, están dándole color a los encuentros del grupo C que se juega en Ankara pero han desaparecido de escena en los últimos cuatro partidos de la selección turca.
El motivo es un vestuario y una coreografía que no se ajustan a los preceptos del Islam, que prohibe la exposición de la piel de la mujer.
Las especulaciones apuntan a que la 'marcha al banquillo' de las bailarinas tras sí actuar en el primer partido de los anfitriones se decidió para que no las vieran en acción el primer ministro turco, Tayip Erdogan, ni ningún otro miembro de su gobierno, en los encuentros posteriores.
Se desconoce también si la orden llegó del gobierno o si la misma federación turca optó por la autocensura para evitar problemas mayores.
Un portavoz de la federación turca negó categóricamente estos dos supuestos, pero la jefa de las Red Foxes, Elena Rozhkova, aseguró que su desaparición de los partidos de Turquía se debía a "razones políticas".
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