Periodismo

Luis Alegre (40), ex secretario general en Madrid de Podemos y miembro del equipo fundador del partido, ha dejado la primera línea de la política y ahora se dedica a lo que más le gusta: dar clases en la Facultad de Filosofía de la UCM. Y escribir. De hecho, el pasado miércoles 3 de mayo publicó su último libro, Elogio de la homosexualidad (Ed. Arpa), un ensayo en el que el autor invita a encontrar la libertad y a reconocer las ataduras afectivas y sexuales a las que, también los heterosexuales, están sujetos, según recoge Eduardo Verbo en El Mundo, hoy 6 de mayo de 2017.

 

¿Se ha negado a sí mismo?
Ocultarme y negarme, no. Sí que es verdad que cuando empecé con el activismo LGTBI con mi primer novio, las primeras acciones más públicas las viví con cierto pudor. Al final, tienes que hacer el esfuerzo de obligarte a ti mismo a no ocultarte, porque en principio lo que te saldría es tener cautela. Recuerdo una besada delante de la Conferencia Episcopal en la que me estuve besando con él y sentí mucho rubor.

¿Ha vivido alguna agresión por su condición sexual?
Una vez con mi anterior pareja. Estábamos en un bar, nos dimos un beso y salió el camarero para decirnos que no podíamos hacerlo en su local. Nos enfadamos y lo recuerdo con frustración. Más allá de eso, no he sufrido ninguna agresión.

¿Cómo fue su salida del armario?
La planifiqué para ir a la universidad. Tomé la decisión firme de entrar siendo abiertamente gay. El problema que se tiene en la adolescencia es decirle a tus amigos de siempre que eres homosexual. Resulta difícil explicarles por qué no se lo has dicho antes.

Le dedica el libro a Álvaro, ¿es su novio?
Sí, él es mi actual pareja (...) He tenido dos parejas más con anterioridad(...) Llevamos ahora dos años viviendo juntos, le conocí a través de un amigo en común y no tengo duda de que es el hombre de mi vida.

¿Conoce a muchos políticos homosexuales?

Sí. ¿En el armario? En Podemos no conozco a nadie en el armario, porque es un sitio razonablemente abierto, donde reina la libertad. En otros partidos ocurre, pero me alegra ver que incluso el PP permite que haya líderes y portavoces suyos abiertamente gays. Es un triunfo de todos. Haber obligado al adversario a aceptar esos principios. Podemos estar muy contentos.