Periodismo
David Gasull Sanglàs, de la Unidad Regional de la Policía Administrativa de la Regió Metropolitana Sud. CG
Era uno más de los que insultaban y zarandeaban a los agentes de la Benemérita

Se llama David Gasull Sanglàs y pertenece a la Unidad Regional de la Policía Administrativa de la Región metropolitana Sud (¿Qué les pasará a los Mossos si incumplen la orden de la Fiscalía y no retiran las urnas ilegales?).

Este agente de los Mossos d'Esquadra no tuvo reparo alguno en fotografiarse, estelada en mano, junto a uno de los vehículos de la Guardia Civil que han participado en los operativos ordenados por el juez de instrucción número 13 de Barcelona con motivo de la convocatoria del referéndum del 1 de octubre (La Fiscalía denuncia por sedición a los acosadores de la Guardia Civil en Barcelona).

Una consulta, por cierto, declarada ilegal por el Tribunal Constitucional, según recoge Carlos Quílez en Crónica Global.

El policía, sonriente, forma parte de una de esas movilizaciones que la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha calificado, ahora, con el delito de sedición (Manifestantes independentistas destrozan vehículos de la Guardia Civil y roban armas ante la mirada impotente de los Mossos).

El fiscal ha presentado esa denuncia por los actos "multitudinarios y de fuerza" que miles de ciudadanos protagonizaron en Barcelona entre los días 20 y 21 de septiembre y que tuvieron a la Guardia Civil en el foco de sus ataques e insultos. Fruto de esas actuaciones, varios vehículos policiales resultaron dañados.

Gasull Sanglàs, cuyo cargo como policía obtuvo tras jurar la Constitución, era uno más de los que insultaban y zarandeaban a los agentes del instituto armado que protegían a los miembros de la policía judicial en los registros ordenados.

Fuentes de la comandancia de Barcelona han mostrado su malestar por la actitud de este mosso, de quien se dice, incluso, que llegó a mantener una actuación burlesca y desafiante con los agentes de la Guardia Civil.

Estos, por mandato superior, tenían órdenes de no emplear la fuerza a pesar de los agravios recibidos que incluían riesgo para su integridad.