Periodismo
Leticia Dolera y Pérez-Reverte.

Arturo Pérez-Reverte es el protagonista del día--Arturo Pérez-Reverte estalla ante el último despropósito lingüístico de Carmen Calvo y amenaza con dejar la RAE--.

El escritor cartagenero, al que le gusta ser el niño en el bautismo, la novia en la boda y el muerto en el entierro, habrá acogido con satisfacción el terremoto causado con su amenaza de abandonar la RAE en el caso de que salga adelante la mamarrachada de Carmen Calvo de pedir a dicha institución un estudio con el objeto de modificar la Constitución española para su "adecuación" a un lenguaje "inclusivo, correcto y verdadero a la realidad de una democracia que transita entre hombres y mujeres".

A la fiesta se ha sumado otra personaje ávida de notoriedad, la actriz a ratos libres y militante feminista a tiempo completo Leticia Dolera, que bien haría en no bajar la guardia tras el tremendo rapapolvo que una mujer le metió en el 'Chester' de Risto Mejide.

Dolera ha acogido con entusiasmo la intención de Pérez-Reverte de abandonar su puesto en la RAE y ha hecho suyas las tristemente famosas de aquel esperpento que se conocía como Mayor Trapero, el Mosso guardián del golpe separatista: "Bueno, pues molt bé, pues adiós".

En aquel entonces Trapero se sirvió de esta seis palabras para despedir a un periodista que había abandonado con marcharse de su rueda de prensa si seguía utilizando el catalán.

Pase lo que pase, las intenciones de Carmen Calvo darán que hablar:

Este estudio es independiente al análisis del contenido de la Carta Magna y de abordar una reforma constitucional. Independientemente de esta reforma, será necesario empezar por tener un texto que nos incluya a las mujeres.

Añade que:

La redacción de la Constitución en masculino se corresponde con una sociedad de hace 40 años y hablar en masculino traslada al cerebro solamente imágenes masculinas.

Aunque a Reverte, reconocido por él mismo, le gusta montar bulla tuitera y luego desaparecer una vez esta coge impulso, esperamos ávidos que le diga algo a Dolera, que ya ha demostrado que no tiene encaje.