Periodista Digital - Garzón expulsado de la carrera judicial como Liaño
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Queridos niños: aunque os sorprenda, hubo una época en que Baltasar Garzón era el diablo con cuernos para el Imperio Progre, que ahora le defiende como si fuera Caperucita Roja.
Por simple interés periodístico y curiosidad popular, reproduzco algunos de los elogios que se publicaban en El País cuando el exjuez Baltasar Garzón instruía el sumario de los GAL después de que renunciase a su acta de diputado socialista.
De la política a la toga como con Franco, por Bonifacio de la Cuadra, de 28-12-1994:
El magistrado se había atenido estrictamente a la insólita ley española introducida en 1985 por el PSOE, que permite a los jueces ensayar la política y regresar a su función judicial, incluso con "reserva de plaza", como en tiempos de Franco.
Editorial de 15-1-1995:
(...) las cuestiones que a más largo plazo pueda suscitar la instrucción sumarial [de los GAL] será cosa de solventarlas en su momento. ¿Qué efectos tendría sobre su validez que el juez Garzón, en su calidad de antiguo secretario de Estado de Interior, fuera propuesto como testigo por todas o cada una de las partes personadas en el sumario para ilustrar sobre elmanejo de los fondos reservados asignados a ese departamento?
Editorial de 19-1-1995:
Es evidente que el juez Garzón que a finales del año 1994 impulsa el segundo sumario de los GAL no es exactamente el mismo que inicia la instrucción del primero (el caso Amedo) en 1988. En ese intervalo fue protagonista de un salto espectacular a la política -abril de 1993 a mayo de 1994-, durante el cual desempeñó a lo largo de nueve meses el cargo de secretario de Estado de Interior, del que regresó a la judicatura.
Editorial de 29-4-1995:
otros delincuentes, ya condenados, gozan de insólita libertad y privilegios gracias a las peculiares fórmulas de Garzón de interpretar el papel de inculpados, víctimas y acusadores en las causas que instruye.
Editorial de 1-8-1995:
el juez campeador, Baltasar Garzón
Lamentos y perplejidades, artículo de Francisco Tomás y Valiente, expresidente del TC a propuesta del PSOE:
Que en la fase sumarial parezca haberse utilizado la prisión preventiva de algunos procesados como instrumento de coacción y la puesta en libertad de otros como premio a la colaboración, alterando así gravemente el recto fin de aquella institución cautelar.
Editorial de 24-8-1995:
es también el propio Garzón quien en el mismo escrito admite textualmente que carece de indicios (página 17). Pese a lo cual apunta al Supremo una lista de gravísimos delitos de los que podría acusar al presidente del Gobierno; es decir, de los, que él acusaría si estuviera en el lugar de los jueces del Alto Tribunal.
Las hemerotecas, un gran invento.
CODA: Así es Garzón (a) El Justicias: sus guardaespaldas quisieron arrebatar a un fotógrafo de prensa su cámara porque fotografió a su señor tropezando a la entrada de la Audiencia.