Gato al Agua
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Varias personas se manifiestan en una estación de Loutraki, al sur de Grecia. EFE
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Pueden insistir en la Memoria Histórica, pero lo único realmente importante para la izquierda es el olvido. Olvido de que Eurasia fue una vez nuestro aliado y que hubo un tiempo en que estuvimos en guerra con Asia Oriental, como en la novela de Orwell. El enemigo del pueblo se convierte en su mejor aliado y, lo que es más notorio, lo fue siempre. En el olvido confiamos.
Cualquier cosa me vale de ejemplo. Garzón, un suponer: era el juez campeador, un magistrado prepotente que bordeaba la legalidad cuando investigaba los GAL. Hoy es el mártir de la progresía, el Emiliano Zapata de nuestra izquierda divina. "A diferencia de políticos, empresarios, sindicatos, catedráticos o fontaneros, gente muy limitada que ha de aceptar cualquier reproche con espíritu democrático y deportivo, con estos magistrados sólo cabe el acatamiento", escribe Juan Carlos Escudier en "La infalibilidad del Supremo", en Público.
FALIBLES E INFALIBLES
Me gusta Escudier, lo cuenta bien. Lástima que su crítica a una institución estatal eminentemente técnica suene hueca en un diario que ha querido hacer infalible a ese vendaval de pueblo que supuestamente había barrido para siempre la política caduca de toda la vida hace ya casi un año, aquel 15 de marzo. Ellos eran los infalibles entonces, con los que sólo cabía el acatamiento amén, que eran el Pueblo, con toda la mayúscula que quepa en una página. Sí, esos mismos que España vio tan pequeños en las urnas del 20-N, los mismos que, como los osos, hibernan con los fríos.
O Europa. Europa, para este veterano que les escribe, fue la bandera de todas las progresías, de izquierdas y derechas. La Europa ante la que aún hoy toda rodilla se dobla de un confín a otro del grupo PRISA.
IGNORAR LOS ERRORES DE GRECIA PARA CULPAR DE TODO A 'LOS MERCADOS'
Pero Europa puede ser también el continente más cruel, el otro nombre que adoptan esa cábala oscura que llaman "los mercados" y cuya encarnación es un monstruo hermafrodita de dos cabezas llamado Merkozy. Que se lo digan a Grecia.
O a Isaac Rosa sobre Grecia, "Para qué sirve Grecia": "Los apóstoles del shock también sacan provecho a la situación griega: es un laboratorio en condiciones reales, con los ciudadanos como cobayas, para probar hasta dónde es posible liquidar, empobrecer y humillar un país sin que salten las costuras. Sí, quemaron edificios, tiraron piedras, pero la vida sigue, y bajo el ruido y el humo Grecia no ha conocido aún un estallido social, así que seguiremos apretando para ver hasta dónde aguanta".
¿Cómo se puede ser tan malvado? Pero yo tengo una pregunta: ¿cómo lo haces, Isaac, cómo lo hacéis? Tú o cualquiera de tu grupo, o Iñaki Gabilondo; cómo hacéis para ignorar la espectacular caradura de los Gobiernos griegos y la asombrosa buena vida del pueblo heleno. Cómo en ni uno sólo de vuestros tonantes comentarios hacéis la menor mención de los ferroviarios con sueldo de directivo, del millón de funcionarios de un país de 11 millones, de los peluqueros retirándose a los 50 años con una pensión de lujo. Leyéndoos, cualquiera diría que los ahorradores alemanes asaltaron uno por uno a los contribuyentes griegos para prestarles sus sucios euros teutones, angelitos.
Europa que es, por cierto, noticia de primera. "Bruselas presiona a Rajoy para que acelere los Presupuestos", abre El País; "Bruselas exige a Rajoy que presente ya los Presupuestos". La inferencia es que Rajoy mintió cuando dijo que los socialistas mintieron en cuanto a las previsiones de déficit. La Comisión lo ha desmentido, pero sigue el bulo de que los de Bruselas no se fían de que el déficit se acerque, como dice el Gobierno español, al 8% en lugar del 6% que decían los socialistas.
Cifras y letras
No iba a ser este trasgo el que se llevara las manos a la cabeza si el PP hubiera forzado los números, que este Gobierno nos ha colado ya algunos goles. Pero este, la verdad, nos cuesta creerlo, dado que los propios socialistas no lo negaron.
Maraña, en Público, amaga y no da en "Exageraciones, mentiras y Presupuestos": "No sólo habría mentido a los ciudadanos (como ya ocurrió con la subida de impuestos), sino que se vendría abajo buena parte de la argumentación que sostiene la política de recortes supuestamente imprescindibles". Ese condicional es cómodo, don Jesús, muy cómodo.
Y la reforma laboral, esa que nos convierte a todos los asalariados en galeotes de la galera, sigue coleando.
Nativel Preciado le da al asunto en su columna en lo de Roures, "Lo peor de cada casa". "Dice el secretario general de Comisiones Obreras, Fernández Toxo, que nos quieren imponer una modernidad de película americana. Cuántas veces hemos visto la imagen del empleado que abandona cabizbajo el despacho del jefe".
Muy conmovedor. No sé si sus compañeros de periódico, que desde noviembre han cobrado mensualidad y pico, están igual de conmovidos.
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