Agresión a Intereconomía en Valencia
/>
/>
El periodista Hermann Tertsch publica en el ABC el viernes 24 de febrero de diciembre un artículo sobre los disturbios de Valencia --Un poquito más de ley-- en el que que critica tanto a sus organizadores como a RTVE, a la que sitúa como al servicio de los anteriores, y el Gobierno. De unos denuncia la violencia y su estrategia general, y de los otros su falta de firmeza.
Sobre la agresión sufrida el 23 de febrero de 2012 por un equipo de Intereconomía, cadena a la que no cita por su nombre, dice:
Son lógicos los ataques a la prensa que no colabora en la propagación de las ridículas consignas de los manifestantes. Hay que evitar que haya versiones distintas a la de RTVE, que actúa abiertamente como la "cadena amiga" de las manifestaciones ilegales. Ayuda a difundir y animar las convocatorias, es altavoz permanente de los insultos de los protagonistas al Gobierno y las autoridades y ha convertido el «sarao» izquierdista de Valencia en la noticia más destacada en todos sus informativos.
El columnista del ABC escribe sobre el:
(...) esfuerzo ímprobo desde TVE y RNE de competir con la Cadena Ser en la perfecta payasada de querer presentar el Instituto Luis Vives como la plaza Tahrir. Y a toda una suerte de niñatos y agitadores de la ultraizquierda como «el pueblo». En este país estamos curados de espanto y todo es posible. Pero incluso aquí tiene guasa que la televisión pública sea el foco más activo y estridente de agitación, propaganda y manipulación contra el Gobierno, sus reformas y la política nacional.
Del ministro Fernández Díaz, del que dice que "para cada acontecimiento tiene un par de versiones", y de la delegada del Gobierno en Valencia, Paula Sánchez de León, dice:
Tanto les horroriza el conflicto que acaban abrazándose siempre a lo peor. Como los frikis del amor.
La delegada del Gobierno debía saber que a caudillos autoproclamados que incitan a la violencia no se les recibe hasta que se retractan. Porque si no se colabora en auparlo entre los suyos. Precisamente al peor, responsable primero de la violencia y los daños habidos. Que no son menores. Cada vez son más. Y ya incluyen agresiones contra periodistas más allá de la violencia "habitual".